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El 'coreógrafo salvaje' llega a la Capilla Sixtina

De Frutos estrena en Mónaco la orgía papal vetada por la BBC

Titulado In the spirit of Diaghilev consta de cuatro coreografías. La pieza Eternal damnation to Sancho and Sanchez, de Javier de Frutos, fue censurada por la BBC, que el pasado viernes decidió no retransmitirla junto a las otras tres creaciones de Sidi Larbi Cherkaoui (Faun), Wayne McGregor (Dyad 1909) y Maliphant (Alter light).

En Eternal damnation aparece en escena un Papa romano en la mismísima Capilla Sixtina y todos los personajes, tanto masculinos como femeninos, que pintó Miguel Ángel aparecen aderezados con vergas del estilo Tom de Finlandia. El Papa, con esclavina color azul viagra sodomiza a un monaguillo. Y el trono papal se convierte en silla eléctrica en la que fríen al pontífice.

"Mi coreografía no tiene el ánimo de escandalizar. Al contrario, es una reflexión, aunque entiendo que a algunas personas les pueda molestar". Son las primeras declaraciones tras conocer el veto de la BBC de Javier de Frutos (Caracas, Venezuela, 1963), uno de los coreógrafos más importantes de su generación, calificado por la prensa británica como el "coreógrafo salvaje".

En el programa de mano ya viene una advertencia que levanta curiosidad morbosa: "El espectáculo lleva efectos estroboscópicos que se desaconsejan a los que padecen epilepsia". Pero, su carácter sexual y de violencia no impidió que en el estreno la princesa Carolina aplaudiera discretamente.

El programa se estrenó en Londres (en el Sadler's Wells) donde la crítica no fue precisamente amable y hubo abucheos. También pasó por Barcelona sin pena ni gloria y con una casi nula repercusión mediática. Eternal damnation... tiene multitud de referencias: anécdotas de Ravel y Diaghilev; al poema de García Lorca Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y, sobre todo, a Cocteau retratado como un ambientador terrible y contradictorio.

En cuanto al resto de las piezas de In the spirt of Diaghilev lo abre Dyad 1909, de McGregor, que evoca la onírica de los ballets históricos. El solo Alter light, de Maliphant, es lo mejor de la velada, recrea la locura de Nijinski, su obsesión por dibujos circulares y los movimientos concéntricos. Y el Faun, de Cherkaoui, es un viaje a la animalística y a los instintos primitivos a base de una sofisticada tecnología. Ninguno de los cuatro creadores ha hecho aquí su obra maestra, aunque en todas hay talento y una extraordinaria capacidad de sus intérpretes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de diciembre de 2009