Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tensión entre España y Marruecos

Haidar es trasladada de madrugada al hospital por un fuerte dolor abdominal

Fue la propia activista saharaui quien decidió que se avisara a una ambulancia

Aminetu Haidar fue trasladada esta madrugada, poco antes de la una y media (hora peninsular), al hospital general de Lanzarote con un fuerte dolor abdominal causado por los constantes vómitos y náuseas que está sufriendo en las últimas horas. Según su portavoz, Edi Escobar, ha sido la propia activista quien decidió solicitar su traslado. Una ambulancia llegó al recinto del aeropuerto insular sobre la una y cuarto, y unos diez minutos después partió con Haidar hacia el centro hospitalario. Según Escobar, la activista se encontraba deshidratada, había sufrido durante todo el día mareos y náuseas y vomitó sangre hasta tres veces. Sin embargo, no tenía previsto abandonar la huelga de hambre. Las mismas fuentes señalaron que Haidar estaba consciente en el momento del traslado y que en el hospital le harán pruebas para medir su nivel de deshidratación. "Estaba grave y muy mal y no podía levantarse", explicó a Efe un miembro de la plataforma de apoyo a la activista saharaui.

Haidar: "Empiezo a tener náuseas y problemas de estómago y riñones"

"Marruecos quiere mi muerte, ésa es su gloria", afirma la saharaui

La salud de Haidar se debilita a ojos vista con cada día que pasa. Durante las escasas ocasiones en las que ayer salió del cuarto donde duerme en el aeropuerto de Lanzarote para ir al baño, se pudo observar que está muy pálida y que su expresión es de cansancio. Ella misma describió su estado de ánimo y el deterioro de su salud en un SMS escrito en francés que envió ayer por la tarde a un amigo: "Me encuentro bien, pero empiezo a tener problemas de estómago, de riñones y náuseas".

La plataforma de apoyo a esta defensora de los derechos humanos ya había explicado ayer que a los dolores de estómago y musculares que venía sufriendo se habían sumado náuseas cada vez más frecuentes y problemas para tragar el agua con azúcar que la mantiene con vida desde el pasado 16 de noviembre. De hecho, tras una de sus salidas de ayer, la activista se encontraba mareada y le costó más de lo normal incorporarse y levantarse de la silla.

Hoy Aminetu Haidar cumple 32 días en huelga de hambre, el mismo tiempo que duró su ayuno voluntario en una cárcel marroquí en 2005, un límite que, según aseguraba Fernando Peraita, portavoz del grupo de apoyo, "es muy peligroso". "Ya está en la quinta semana, que nosotros consideramos decisiva para su salud, y tiene dificultades para tragar y náuseas continuadas", señalaba.

Pocas horas antes de su ingreso hospitalario llegó a Lanzarote desde El Aaiún su hermana pequeña, Leila, para conocer su estado de salud y mostrarle su apoyo, y permanecerá en la isla hasta que se resuelva la situación. Pese al evidente deterioro del estado de salud de la activista, el ambiente que se respiró ayer en el aeropuerto era de moderado optimismo tras la proposición no de ley aprobada el martes en el Congreso -que censura la actitud de Marruecos- y las declaraciones del presidente José Luis Rodríguez Zapatero mostrando su convencimiento de que la solución está cada vez más cerca. La Plataforma de Apoyo a Haidar calificó de "éxito" la resolución del Congreso. "Se pide que Marruecos acepte a Aminetu y le devuelva el pasaporte. Es una novedad", subrayó Fernando Peraita. "También valoramos que se haya hablado del derecho a la autodeterminación tras 34 años y que se pida que la Minurso [la misión de la ONU en el Sáhara] acepte entre sus funciones el control y vigilancia de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, haciéndolo extensivo a los campamentos de refugiados".

Sin embargo, la espera para una solución satisfactoria continúa, así como la campaña desplegada por Haidar y su entorno para recabar apoyos y divulgar su posición. En una entrevista con el diario argelino El Watan, Haidar afirma que la "intransigencia" marroquí y su rechazo a permitirle regresar a su ciudad de El Aaiún representan una prueba de que el Gobierno de Rabat desea verla muerta. "Ninguna duda sobre eso. Marruecos quiere mi muerte, es eso lo que quiere, ésa es su gloria. Su testarudez, su huida hacia adelante no pueden ser interpretadas de otra forma", recalcaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 2009