Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sington novela el lado oscuro de Einstein

Primero se enamoró del científico, de su sabiduría. Luego le persiguieron las grandes incógnitas sobre su personalidad. "Me fascinó el lado oscuro de un genio como Einstein", señala el escritor británico Philip Sington (Cambridge, 1962). Es autor de La chica Einstein (Alfaguara), novela que aborda la parte más íntima del científico. Y que llega tan lejos como a novelar la historia de la hija que el genio abandonó después de nacer para que nada entorpeciese su carrera. El trabajo de Sington combina ficción y relato histórico, aderezados con algunos elementos de thriller.

La idea de esta novela surgió, según relata el escritor, cuando comenzó a leer la correspondencia secreta que mantuvo Einstein con la matemática serbia Mileva Maric, su primera esposa: "Las cartas revelan la existencia de una hija de la pareja, nacida un año antes de que se casaran y que fue abandonada".

Ascenso de Hitler

La historia comienza dos meses antes del ascenso de Adolf Hitler al poder, en un bosque a las afueras de Berlín en el que aparece una joven desnuda y moribunda. Cuando despierta no recuerda su nombre y la única pista que existe sobre su identidad es un programa de mano en el que se anuncia una conferencia de Albert Einstein: Sobre el estado actual de la teoría cuántica. "He querido construir una novela de misterio sobre el amor y el ansia de conocimiento, un oscuro viaje al interior psicológico de la mayor mente del siglo XX", puntualiza el escritor. La chica Einstein es el resultado de veinte años años de obsesión por la figura de "ese hombre de aspecto simpático". "Mi padre era químico industrial convertido en inventor, y entre los millones de hojas que tenía en su estudio encontré el libro Einstein's Universe, de Nigel Calder. Su lectura me llevó a querer saber más y toda mi vida ha sido correr tras las ideas de ese hombre".

¿Por qué cree que el científico abandonó a su hija? "Es el precio que tuvo que pagar para conseguir elaborar sus teorías. Él estaba convencido de que debía alejarse de su familia para poder crear. Para él, la vida profesional tenía más valor e importancia que la personal. Para alcanzar sus objetivos debía relegar a un plano secundario a los seres humanos. Lo curioso es que en Estados Unidos, cuando está solo, es cuando menos trabaja su mente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009