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La muerte del ex presidente Frei bajo la dictadura agita las urnas en Chile

La investigación judicial revela que fue envenenado con talio en un hospital

El proceso que el juez chileno Alejandro Madrid decidió abrir el pasado lunes contra seis personas por su presunta responsabilidad en el asesinato del ex presidente Eduardo Frei Montalva en 1982 -cuando éste era la principal figura de oposición a la dictadura- está causando un profundo impacto en la recta final de la campaña para las elecciones presidenciales, que se celebrarán el domingo. La noticia ha resucitado el debate sobre los crímenes de la dictadura y ha dado nuevos bríos a la campaña de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, candidato del oficialismo e hijo del mandatario asesinado, que figura en segundo lugar en las encuestas, muy por detrás del candidato del centro-derecha, Sebastián Piñera.

El hijo del ex mandatario concurre el domingo a las presidenciales

El candidato favorito, el conservador Piñera, promete la resolución del caso

Según las pruebas forenses, el ex presidente Frei Montalva fue envenenado con talio y mostaza sulfúrica, aprovechando una simple intervención de cirugía a la que fue sometido. Hasta el dictamen del juez, la cuestión de los derechos humanos se había quedado al margen de la campaña, la primera desde el fin de la dictadura que se celebra sin la presencia de Augusto Pinochet. Ahora, el asunto ha ocupado el centro del debate político chileno y los cuatro candidatos han tenido que tomar posición.

Frei Ruiz-Tagle, que a su vez fue presidente de Chile entre 1994 y 2000, suspendió las actividades de campaña y señaló que el homicidio de su padre marca "un antes y un después" pues "nunca se había atentado contra la vida de un presidente. Esto es un magnicidio". El martes, 400 personas lo acompañaron en una visita a la tumba de su padre, democristiano como él, donde lo esperaban los presidentes de los cuatro partidos de la Concertación, en una señal de unidad de la coalición gobernante (centro-izquierda).

Los demás candidatos se solidarizaron con Frei Ruiz-Tagle. Piñera, al que los últimos sondeos dan un 44% de los votos (13 puntos por encima de su rival oficialista) prometió impulsar el esclarecimiento del crimen de Frei, que calificó como "una herida abierta en el alma de la nación". Pero también acusó al Gobierno de querer abrir las heridas de la dictadura en la recta final de la campaña. "Seré un presidente respetuoso de los derechos humanos, pero que no va a exacerbar las divisiones del pasado", advirtió Piñera.

Una reunión del candidato conservador con militares en retiro había causado cierta polémica durante la campaña. Según relataron los militares, Piñera afirmó estar en contra de eternizar los juicios por violaciones de derechos humanos durante la dictadura, lo que le valió acusaciones de querer buscar la impunidad. El candidato independiente y ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que busca pasar a la segunda vuelta de enero, criticó a Piñera por haber presentado, siendo senador, una propuesta de ley de amnistía en 1995. Pero su equipo también lanzó sus dardos contra Frei Ruiz-Tagle, entre otras cosas por su "insensibilidad con la izquierda", al olvidar que el primer presidente contra el que se atentó en Chile fue el socialista Salvador Allende.

Mientras, la batalla judicial sobre el caso Frei se anuncia larga. Los procesados tienen cinco días para apelar y en cualquier momento pueden pedir una revocatoria del dictamen por el primer caso de magnicidio que investiga la justicia chilena en su historia. Los querellantes esperan que el juez señale a los autores intelectuales del homicidio, uno de los cuales creen que es Pinochet, y a los militares implicados en la producción de armas químicas y bacteriológicas.

Los procesamientos dependerán de la solidez de la investigación. El juez Madrid ha realizado durante seis años de dedicación exclusiva al caso más de mil interrogatorios y diligencias, resumidas en un sumario de 27 tomos y dos cuadernos secretos. A partir de ese trabajo, el juez concluye que Frei Montalva fue asesinado con dosis bajas de talio y mostaza sulfúrica, aplicadas probablemente por vía intravenosa, aprovechando el periodo en el que el ex presidente estuvo internado en una clínica por complicaciones de una operación de hernia de hiato, que provocaron otras intervenciones posteriores.

El talio (un raticida) y la mostaza sulfúrica debilitaron a Frei Montalva, le ocasionaron daño celular y del ADN, y favorecieron la aparición de bacterias que provocaron su muerte por un cuadro séptico, según el dictamen forense. Con ese método se logró que "el hecho punible resultara imperceptible para todos, con exclusión de los que intervinieron en él", afirma el juez.

Madrid procesó como autores del homicidio a Luis Becerra, ex chófer de la víctima y al mismo tiempo agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI, aparato represivo de la dictadura), a su jefe directo en la CNI, Raúl Lillo, y al médico militar que dirigió la segunda operación, Patricio Silva, ex subsecretario de Salud de Frei y coronel retirado. El juez encausó como cómplice del homicidio al médico Pedro Valdivia y como encubridores a los médicos Helmar Rosenberg y Sergio González, que desde otra clínica privada fueron a efectuar la autopsia a Frei, en un procedimiento irregular y del que la familia sólo se enteró años después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de diciembre de 2009