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Arriola se pone como reto construir 80.000 viviendas públicas en 10 años

El Gobierno estima que los vascos demandan hoy día 75.000 pisos nuevos

Construir 80.000 viviendas de protección pública en diez años, liberar suelo para otras 50.000 y captar 35.000 viviendas vacías en este mismo periodo para destinarlas a crear un parque de alquiler público. Estas son algunas de las propuestas de partida que contiene el Pacto Social por la Vivienda que el Gobierno vasco quiere alcanzar con promotores, consumidores, organizaciones sociales, sindicatos, ayuntamientos, y arquitectos entre otros colectivos. El consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transportes, Iñaki Arriola, definió ayer este "Pacto Social por la Vivienda", como "un consenso básico que actuará como palanca de resolución de conflictos" durante la primera jornada de una iniciativa que se quiere que sea el camino hacia la consecución de este pacto.

Agentes públicos y privados respaldan la propuesta de pacto por la vivienda

El acuerdo, que debería llegar en un plazo de tres meses, tendrá una vigencia de diez años y busca la "movilización de todas las administraciones y agentes sociales y privados necesarios para satisfacer las necesidades de vivienda". Euskadi requiere de, al menos, 75.000 viviendas nuevas para cubrir la demanda a día de hoy. Además, la vivienda libre es la más cara de toda España y la lista de demandantes de vivienda protegida no para de crecer y va ya por los 93.000 inscritos en Etxebide. Arriola fue desgranando estos datos a lo largo de su intervención para terminar hablando de "desafío ingente". En su balance también mencionó que 41.000 personas requieren un cambio de domicilio o que 129.000 casas están necesitadas de rehabilitación.

Terminada la intervención de Arriola, las cien personas que llenaban la Sala E del Palacio Euskalduna, en representación de los diferentes organismos públicos, privados y sociales con los que el Gobierno quiere firmar este acuerdo, pudieron estudiar el documento sobre el que Vivienda les propone trabajar. "Es tan sólo una propuesta que queremos que sea enriquecida, alterada y modificada", a través del diálogo social, insistió Arriola.

Los distintos ejes de actuación que plantea Vivienda, como la rehabilitación de 200.000 viviendas en diez años, o incentivar las ayudas al alquiler, quedaron rebasadas ampliamente por las propuestas de los sectores interesados. El Gobierno había solicitado su presencia para, en una jornada de trabajo en torno a mesas de desayuno -work cafe- recibir propuestas y nuevas ideas. Pese a la distinta composición de estas mesas hubo un amplio consenso. Las que más se escucharon y más acuerdo aunaron fueron las de potenciar el mercado de alquiler, revisar la Ley del Suelo, y crear nuevas tipologías de pisos. Era un brain storming (tormenta de ideas), y, muy atenta, la viceconsejera de Vivienda, María Paz Larrumbe tomó nota.

Las dudas del PNV

"Si se hace bien, puede ser un proceso interesante ante unas políticas de vivienda ajustadas a las demandas de la sociedad; pero si no, será simplemente una petición de adhesión acrítica a las medidas que plantee el departamento de Vivienda". El diputado peneuvista en el Parlamento vasco Juan Antonio Arieta-Araunabeña explicaba así ayer sus dudas frente al proceso iniciado ayer en relación con la consecución del Pacto Social por la Vivienda propuesta por el Gobierno vasco.

El representante jeltzale no fue el único asistente al work café que expresaba sus reparos. La representante del Consejo Vasco de la Juventud reconocía cierta "esquizofrenia" en el hecho de participar, habiendo sido su organización una de las que se manifestaron al inicio de la jornada frente al Euskalduna -junto con ELA y LAB, entre otros- para protestar por el hecho de que el Gobierno "hable de pactos" cuando el departamento de Vivienda ha recortado un 16% su presupuesto para 2010. A este respecto, Vivienda aseguró que, pese a esta reducción, la capacidad de gasto "a largo plazo" del departamento, se había "doblado" hasta los 720 millones mediante créditos.

Un café y cien ideas

Según llegaron los asistentes a la jornada de ayer -un centenar- se sentaron en torno a las mesas en función de afinidades: promotores con promotores, arquitectos con arquitectos... Al poco eran instados a mezclarse. El Gobierno vasco contó con Innobasque para favorecer un debate productivo mediante la experiencia del work cafe y para Isabel Pérez, directora de Gestión de Visesa, la promotora pública de VPO, salió tan bien que fue difícil sintentizar tantas ideas. Con ella estaban sentados representantes de Cáritas y el Colegio de Arquitectos Vasco-navarro.

"El intercambio ha superado nuestras expectativas, ahora veremos en qué se sustancia", señalaban dos representantes vecinales. El café de ayer fue sólo el punto de partida para poner ideas sobre la mesa -literalmente, los manteles de papel fueron utilizados como blocs-. Los participantes están llamados a reunirse ahora en mesas sectoriales a lo largo de los próximos tres meses. "Serán mesas más técnicas, de unos diez miembros, que se reunirán cada dos semanas hasta elaborar entre todas un borrador", explicó la viceconsejera María Paz Larrumbe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de noviembre de 2009

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