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La situación en el País Vasco

Rubalcaba y Ares quieren que los partidos se comprometan a no negociar con ETA

Los Gobiernos central y vasco desean un pacto escrito ante una posible tregua

Los Gobiernos central y vasco abogan por un pacto de los partidos nacionales y vascos para proclamar cerrada la vía del diálogo con ETA mientras no haga público el cese definitivo de las armas. Los socialistas vuelven a considerarlo conveniente ante los últimos movimientos de la izquierda abertzale, que trata de crear "falsas expectativas" sobre un final dialogado entre el Gobierno y ETA, puestos de relieve ayer en sendos actos en Venecia y Alsasua. O incluso ante la hipótesis, no desdeñable, de que ETA declare otra tregua.

La clave del acuerdo sería "un mensaje nítido y rotundo que le diga a ETA que no conseguirá sus objetivos ni por mantener la violencia ni por dejarla", dijo el jueves el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, en Madrid. Sería un referente unitario para los partidos como lo fue el Pacto de Ajuria Enea.

El PNV ya negoció en verano con el PSOE un pacto que fracasó

La proclama de la izquierda 'abertzale' fue rechazada ayer por los partidos

ETA no ha vuelto a atentar desde agosto. Los expertos antiterroristas valoran que el parón de tres meses obedece a que trata de reorganizarse tras los varapalos recibidos este año. Pero no osan vaticinar si atentará en cuanto pueda o se camuflará con una tregua, en un plazo breve, al hilo de los movimientos de la izquierda abertzale.

La clave está ahora en que, aprovechando el parón de ETA, la izquierda abertzale se ha reactivado con la proclama de la unidad nacionalista y de un nuevo proceso de paz, que ayer expuso en Venecia y Alsasua. Y ha logrado cobertura internacional con el asesoramiento de Brian Currin, experto mediador en los procesos de paz de Suráfrica e Irlanda del Norte, y el respaldo de los líderes del Sinn Fein y del Congreso Nacional Africano.

Sus proclamas de ayer han sido ignoradas por los partidos democráticos, incluido el PNV. Su líder, Iñigo Urkullu, rechazó "los cantos de sirena" de la izquierda abertzale y la apremió a iniciar "el camino de la política y sólo la política", informa Ania Elorza. Ares se adelantó el jueves en Madrid al advertir que "nadie se deje engañar por los intentos que están haciendo los radicales abertzales para, a través de subterfugios y trampas, volver a la actividad política".

En este contexto, los Gobiernos central y vasco pretenden un pacto entre partidos que sirva para presionar a ETA y a su entorno, ante una tregua o atentado, de que la única vía posible de fin dialogado es el cese previo y definitivo de las armas.

El pasado verano hubo movimientos en esa dirección cuando, tras el asesinato del policía Eduardo Puelles y ante el temor a un verano sangriento, el líder del PNV, Urkullu, lo propuso públicamente. Hubo encuentros en Madrid del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con los dirigentes del PNV, Urkullu y Josu Erkoreka. También en Euskadi, entre Ares y el dirigente del PNV Andoni Ortuzar. Todos coincidieron, incluido el PP vasco, en la necesidad de presionar a ETA y a su entorno con el cierre de la vía dialogada hasta que la banda deje las armas.

El acuerdo no cuajó en un texto, al oponerse el dirigente del PNV Joseba Egibar. Urkullu reculó para no dividir a su partido. El parón de ETA desde agosto ha facilitado que se congele el asunto. Sin embargo, ambos Gobiernos creen conveniente una posición común, tanto si ETA atenta como si declara una tregua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 2009