Europa culpa a EE UU del previsible fracaso en Copenhague

Cada día que pasa en las negociaciones del clima de Barcelona los mensajes se ensombrecen. Aunque la UE mantiene que su intención es alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante sobre reducción de emisiones entre 2012 y 2020 en Copenhague, ayer admitió que "probablemente no es alcanzable" un pacto con sanciones. Así lo declaró Artur Runge-Metzger, negociador jefe de la Comisión Europea, quien añadió que "pueden ser necesarios tres o seis meses más" tras la cumbre para alcanzar el pacto. Runge-Metzger citó como causa las "realidades políticas en Washington". Hay negociadores que hablan de otro año.

La Administración de Obama ha insistido en que no aceptará ningún acuerdo internacional hasta que el Senado no apruebe la ley que recorta las emisiones, para evitar un rechazo como el que cosechó en la Cámara el Protocolo de Kioto. Aunque la ley dio ayer un paso en el Senado, aún quedan meses.

La directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Alicia Montalvo, admitió "la frustración" que supone admitir esto. En lugar de un acuerdo vinculante, con sanciones para quien lo incumpla, la negociación se encamina ya hacia un acuerdo político, "un marco de actuación" en el que el nivel de reducción de emisiones podría aparecer con un rango entre dos cifras para dejar margen de maniobra al Senado de EE UU.

Hace dos años, en Bali, ya se decidió tener en Copenhague un acuerdo de reducción de emisiones que sustituya a Kioto en 2012. Parece difícil lograrlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 06 de noviembre de 2009.

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