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La Sagrada Familia 'protesta'

Activistas de Greenpeace cuelgan pancartas contra el cambio climático en las grúas del templo

Líderes del mundo, lanzad la llamada para salvar el clima. Las grúas del templo de la Sagrada Familia se convirtieron ayer en la plataforma que Greenpeace usó para difundir ese mensaje a los Estados del globo, justo cuando éstos empezaban su cita en Barcelona, preparatoria de la Cumbre del Clima que se celebrará en diciembre en Copenhague. La organización ecologista sabe captar la atención con sus acciones como pocos, así que sus activistas no podían escoger otro lugar: el símbolo de Barcelona que ideó Gaudí entró en la larga lista de emblemas mundiales que la ONG ha usado para concienciar de los peligros que acechan al planeta.

Se trató del acto reivindicativo más vistoso de los muchos que acompañan el encuentro de Barcelona, convocado por la ONU hasta el viernes. Con él, no sólo se ha instalado en la ciudad la babélica corte de la diplomacia internacional. También han desembarcado -algunos de forma literal, porque han llegado en el bajel Rainbow Warrior- activistas profesionales que ayer no causaron ningún desorden.

Con unos y otros empiezan a familiarizarse los autóctonos, ahora que los han visto en los telediarios. Así que parece menos idealista el deseo que expresó la responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona, Imma Mayol: "El reto que tenemos es que la cumbre traspase las puertas de la Fira", donde se desarrolla.

"Lo hacen [la colocación de la pancarta] por la reunión esa que hay", decía un vecino de 81 años al pie de la Sagrada Familia, mientras cinco activistas desplegaban de la grúa más alta una pancarta de 600 metros cuadrados. Fue justo antes de caer la noche. Pese al frío, aguardaban allí desde primera hora de la mañana. Los 21 escaladores que se habían colado en el templo descolgaron enseguida dos carteles más pequeños que exhortaban, en inglés y español, a Salvar el clima.Mientras observaba los movimientos en las alturas, Ramon, vecino del barrio, comentaba: "está bien; es importante hacer presión". "Así no arreglan nada. Y si se caen de allí, ellos sí que quedarán arreglados", opinó en cambio otro viandante, autóctono, de 81 años.

Lo mismo creían unas turistas austriacas entradas en años. Su lista de pequeñas acciones que estas turistas llevan a cabo contra el cambio climático da que pensar sobre si en España se hace lo suficiente: "Vamos en bici, reformamos nuestras casas para ahorrar energía con ayuda del Gobierno y ponemos placas solares".

Mientras los de Greenpeace trepaban por el edificio de Gaudí, otros ecologistas recordaron a los diplomáticos que acudían al reciento de la Fira de L'Hospitalet los retos a los que se enfrentan: deben llegar a un acuerdo contrarreloj. Un millar de activistas, convocados por la plataforma Tictacticac pidieron el acuerdo provistos con despertadores. Y los países ricos deben ayudar a los pobres, subrayaron los cabezudos de Intermón Oxfam que parodiaron a los líderes mundiales.

Todo se desarrollaba ante la mirada de la policía de Naciones Unidas, que controla el recinto ferial. Fueron agentes de este cuerpo los que custodiaron al presidente de la Generalitat, José Montilla, cuando pidió a los representantes estatales que tuvieran en cuenta el papel de las regiones. Más de un independentista debía deleitarse con la imagen.

Los Mossos, por otro lado, investigan el robo de 4.000 dólares americanos y su acreditación diplomática al embajador filipino ante la ONU. Volaron mientras desayunaba en su hotel de la Diagonal. "Es una anécdota, ocurre en todos los lugares", subrayaba el cónsul filipino en Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de noviembre de 2009