La última gloria de la danza moderna

El adiós de Jiri Kilian sirve para celebrar los 50 años del National Dans Theater - La incertidumbre pesa sobre el futuro de la segunda compañía y cierra la tercera

Una reina rodeada de coreógrafos y hablando relajadamente de ciencia coréutica; un ministro de cultura que hilvana un solvente y enterado discurso comprometido con las necesidades y encrucijadas de la danza; un director de festival (Samuel Wuersten) que en su alocución no habla de sí mismo ni de sus amigos, sino de lo que no ha podido hacer en el terreno de lo global: un teatro abarrotado de artistas, público de ballet, antiguos bailarines y maestros, jóvenes que son el futuro. Todo en una celebración: el 50º aniversario del Nederlands Dans Theater (NDT), la compañía de ballet moderno más sólida de Europa y uno de los ejes estilísticos de lo que pasa y ha pasado en el género en este último medio siglo.

'Mémoires d'Oubliettes' es una despedida cercana a la obra maestra
El mítico coreógrafo checo nos habla de la basura, física y moral

La gala daba apertura, además, al Holland Dance Festival, este año dedicado al NDT. 19 días con 70 funciones y 20 producciones, y donde los próximos días 6 y 7 de noviembre estará la Compañía Nacional de Danza de España.

Una celebración sin exclusiones. En la gala, que fue en el Lucent Danstheater, recaló todo el que tuvo parte en el empeño, tanto en el trabajo creador como en su avatar y supervivencia, y donde ha habido, como dijo al final un emocionado Jiri Kilian (1946), grandes alegrías y grandes catástrofes, risas y riñas, éxitos y fracasos.

El teatro Lucent, sede y crisol del NDT, se preparó a fondo para esta fiesta. La velada empezó con un emotivo filme documental de 15 minutos que relataba sucintamente desde el blanco y negro inicial a los sofisticados vídeos actuales, toda la trayectoria del conjunto, y que se verá en el Teatro Real en junio 2010. Desde 1959 a hoy, ensayos, giras y estrenos. Se ve a la mítica Alexandra Radius, a un Hans van Manen con tupé muy de los sesenta, primeras incursiones en la televisión, primeros desnudos integrales del ballet moderno, la construcción desde los cimientos de la nueva sede y cómo un entusiasta Carel Birnie saca del bolsillo de su abrigo una maqueta de cartón en miniatura para explicar a cámara la disposición de las salas y la gestación del milagro, porque es verdad que en cierto sentido el NDT es un milagro de buen hacer. Al salir en el documental un trocito de Sinfonietta (Kilian/Janacek) el público no se contiene, chilla y aplaude.

El ambiente de festividad no quita lo valiente. Tanto Kilian como Jim Vincent, actual director del conjunto, se refirieron en sus discursos con amargura a los recortes presupuestarios y a la inevitable desaparición del NDTIII (la compañía de los viejitos); sobre la NDTII (la de los jóvenes) hay mucha incertidumbre.

La gala se compuso de tres estrenos absolutos, lo que pone de manifiesto la filosofía que siempre ha alentado en esta institución: por delante lo nuevo. Empezó con Mémoires d'Oubliettes de Kilian, especie de despedida cercana a la obra maestra y demostrando solvencia y un poderío formal que lo sitúa como el coreógrafo de ballet moderno vivo más importante del planeta. Le siguió Studio 2, del tándem compuesto por la cordobesa Sol León y el inglés Paul Lightfoot, cerrando Dissolve in this del sueco Johan Inger.

No se sabe qué sería de la firma Lightfoot-León sin el blindaje escenográfico. De hecho, siguen produciendo refugiados en las posibilidades de gran formato costoso y del despliegue tecnológico; se diría que dependen de esas sólidas estructuras. No es el caso de Kilian, al que podemos despojar de esos elementos y queda, potente, la sustancia del material coreográfico en toda su riqueza esencial; también hay que apuntar que Lightfoot-León hace un uso epidérmico de la música de Arvo Pärt (ya antes coreografiada multitud de veces) y que los bailarines responden a unos estímulos dinámicos alejados de la propuesta musical y basados en efectismos. La tercera pieza está muy ligada a la plástica visual de Forsythe, al high-tech y a la dureza de tratamientos corporales. Resalta a todas luces Mémoires... donde el checo nos habla de la basura, de la imposibilidad de acarrearla, ocultarla o simplemente obviarla. Basura física y moral que destruyen cualquier ambiente vital. Fue un jubileo con tres ballets sombríos, pesimistas, amargos y cercanos al tenebrismo. Son los tiempos que corren.

Medio siglo de hitos del ballet de vanguardia

- 1959: El norteamericano Benjamín Harkavy funda la compañía junto a Aart Verstegen y Carel Birnie. Son 18 bailarines del Het Nederlands Ballet.

- 1960: Llegan coreógrafos como John Butler, Glen Teley, Anna Sokolow y Jennifer Muller. Hans Van Manen se incorpora a la dirección.

-1961: El ayuntamiento de La Haya la subsidia y la reconoce como compañía de la ciudad.

- 1975: El checo Jiri Kilian asume la dirección artística del NDT y se mantiene hasta 2004.

- 1978: Se funda el NDT II, conjunto cantera de 16 bailarines de 16 a 22 años.

- 1987: Se estrena la sede del Lucent Theater en La Haya, creado especialmente para el NDT.

- 1988: Hans Van Manen vuelve como coreógrafo residente.

- 1991: Se funda el NDT III, sobre una idea de Gérard Lemaitre, con bailarines a partir de los 40-45 años. Crean piezas Kilian, Béjart, Forsythe, Ek y otros.

- 2009: Jim Vincent es nombrado nuevo director artístico. NDT III desaparece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de octubre de 2009.

En EL PAÍS, decenas de periodistas trabajan para llevarte la información más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo y disfrutar de acceso ilimitado, puedes hacerlo aquí por 1€ el primer mes y 10€ a partir del mes siguiente, sin compromiso de permanencia.

Suscríbete

Lo más visto en...

Top 50