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El Presupuesto para 2010 recorta gastos en educación y sanidad

Las cuentas de la Xunta bajan sólo un 0,9%, pese al anuncio de que caerían un 10%

Los catastróficos augurios sobre el alcance del presupuesto autonómico de la Xunta lanzados desde el propio Gobierno gallego no se cumplieron, al menos en los recortes "de dos dígitos", que anunciaba Alberto Núñez Feijóo. La previsión para el año que viene se situará en 11.686 millones, un 0,9% menos, lo que significa un recorte de 106 millones. Grandes capítulos como la sanidad, que el gobierno del PP reconoce como la primera de sus prioridades, recibirán 3.728 millones, 60 menos (es decir, retroceden un 1,5%). Otro tanto ocurrirá con educación, partida que adelgaza en 33 millones, y en la que las universidades reciben 10 millones menos. Todo ello sobre una previsión de PIB que se corrige por sorpresa a la baja: en el plazo de un mes, la Consellería de Facenda ha pasado de afirmar que la economía crecerá el año que viene un 0,7% a dejar el avance en un escueto 0,2%, cinco décimas más que la media española y pese a que se celebra el año Xacobeo.

Las inversiones reales se mantienen por la financiación privada

Lo que no ha variado es el discurso de Feijóo sobre contención. En su presentación de los presupuestos tras la aprobación en el Consello de la Xunta, repitió varias veces que son unas cuentas "realistas y austeras". "Invertimos menos en nosotros mismos y más en los que más lo necesitan, en economía productiva". Los gastos no financieros, que en su mayor parte están asociados al funcionamiento de los servicios públicos básicos, (donde se incluyen las partidas de personal, inversiones reales, bienes, servicios y transferencias corrientes) se recortan en 374 millones, un 3,3%, para quedar en 11.052. El ahorro, entendido como la diferencia entre ingresos y gastos por operaciones corrientes, cae un 80% rompiendo la tendencia de los últimos años con bonanza económica.

El brutal descalabro de los ingresos (se recaudará un 16% menos en impuestos directos e indirectos), unido al hundimiento de las transferencias corrientes de otras administraciones (489 millones menos), ha llevado a recurrir al máximo nivel de endeudamiento para financiar el capítulo de inversión productiva. Este apartado absorberá 1.520 millones, salvándose de caer gracias a que se han buscado fórmulas "de financiación específica" fuera de presupuesto que inyectan 270 millones adicionales. De ellos, 141 tendrán su origen en acuerdos con empresas privadas para construir infraestructuras, como hospitales o carreteras. El resto lo pondrá la Sociedade Pública de Investimentos.

La partida destinada a "políticas sociales" pasa del 66,4% al 68,5%. Políticas activas de empleo, cohesión y bienestar social y la llamada "economía del conocimiento", ligada a la I+D+i recibirán 1.265 millones. La Ley de Dependencia, para la que el propio Gobierno admite que no tiene recursos suficientes, recibirá 74 millones más. Al apartado de "dinamización económica" irán otros 745 millones.

El gasto de personal (los sueldos de los funcionarios se congelan), aumentará un 2,2%, lo que en opinión de la conselleira Marta Fernández Currás es "muy moderado, teniendo en cuenta en los últimos años fue del 6% ó 7%". El mensaje de hacer más con lo mismo lo resumió en su "apuesta por los funcionarios incrementando la productividad".

Los primeros presupuestos del Gobierno de Núñez Feijóo "con conciencia de la recesión", no lograrán crear empleo neto. Se limitarán a frenar la sangría del paro a la mitad (la tasa, según sus previsiones, pasará del 12,9% al 15%). "No mentimos", proclamó el presidente, que hace unos meses llegó a pronosticar una caída de ingresos vía impuestos del 30% que se quedará en la mitad. "Son unos presupuestos para recuperar la confianza en las cuentas públicas y a los que invitamos a todos a hacer aportaciones", dijo, avanzando su presentación, el lunes, en el Parlamento. Las que ayer llegaron de la oposición fueron bastante pesimistas. El portavoz del grupo parlamentario socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga, dijo que confirman un "recorte de las políticas sociales" y las llamó las cuentas "de la resignación, el pesimismo y la destrucción de empleo". Desde el BNG, su portavoz de economía Fernando Blanco las calificó de "apuesta por la privatización". "Los capítulos destinados a sanidad y educación caen en más de 60 millones", cuestionó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de octubre de 2009