Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Los escándalos que afectan al PP

El PP redobla la presión pero Camps se queja y evita forzar dimisiones

La dirección quiere cortar la agonía y Valencia espera una 'salvación' judicial

El propio Camps, según fuentes de la dirección, mantuvo contactos durante todo el día para mostrar ese malestar, especialmente con las palabras de Cospedal. Los dirigentes del PP valenciano están molestos porque creen que la secretaria general ha dejado entrever que efectivamente hay un problema de financiación ilegal y que deben rodar cabezas. Camps había marcado la estrategia de negarlo todo y denunciar a los policías que elaboraron el informe, por lo que esta presión de Génova, que ayer aparecía en las portadas de casi todos los periódicos, destroza su línea argumental, que consiste en no dar explicaciones y trabajar como si Gürtel no existiera, a la espera de que escampe.

Los valencianos confían en una salvación judicial, esto es, que el informe quede en el limbo y no llegue a haber imputaciones. Los expertos de Génova están convencidos de que tarde o temprano acabará estallando el caso, y prefieren cortar cuanto antes la agonía para que no suceda lo mismo que con el tesorero Luis Bárcenas, que acabó dimitiendo después de meses de resistencia numantina.

La tensión llegó a tal nivel que el propio Mariano Rajoy utilizó una técnica que se repite en su trayectoria. Con Bárcenas, envió a Cospedal a convencerle de que dimitiera, y cuando éste le pidió que no le enviara a nadie y se lo dijera él mismo Rajoy aseguró que la secretaria general actuaba por cuenta propia y que él no le iba a pedir que dimitiera.

Rajoy, que sabía que Camps estaba muy molesto con Cospedal, llamó ayer al president, con quien le une una estrecha relación ?fue su gran aval en la guerra por el poder del partido y se ha mojado en el asunto de los trajes más allá de lo que nadie esperaba?. Rajoy aplicó la estrategia que siguió con Bárcenas y evitó presionar a Camps, de forma que éste podía entender que Cospedal actuó por cuenta propia y no por orden del líder.

A pesar de esta conversación privada, varios dirigentes del PP, entre ellos Cospedal, redoblaron públicamente la presión a Camps. La secretaria general se mostró en Antena 3 convencida de que el presidente de la Generalitat va a actuar "con la contundencia, con la conveniencia y con la firmeza que exige el asunto, no sólo internamente sino también externamente".

Más claro aún fue Alberto Núñez Feijóo, presidente gallego, muy molesto porque el caso también ha salpicado a su comunidad, ya que Pablo Crespo, número dos de la red de Francisco Correa, fue secretario de organización del PP gallego de 1996 a 1999. "Es bueno para un partido que gana las elecciones que no se deje llevar por la comodidad y aclare cualquier duda sobre su financiación", dijo ayer. Feijóo defendió al líder del PP: "Rajoy ya ha pedido que se tomen decisiones en Valencia y se tomarán. Cada palo debe aguantar su vela". Otros dirigentes interpretan que Rajoy, al pasar la responsabilidad a Camps, está intentando no verse afectado, dejar claro que el asunto de la posible financiación ilegal no es cosa suya.

El PP valenciano trató de aplaca el debate señalando, por boca de Ricardo Costa, que ya había actuado "con contundencia" al proponer una comisión de investigación para estudiar las cuentas del PP, las del PSOE y que comparezca Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero no coló tan fácilmente. La propia Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz parlamentaria, no quiso dejar claro si consideraba que esa comisión de investigación era suficiente. "No soy quién para valorar la contundencia", sentenció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de septiembre de 2009