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Análisis:Los escándalos que afectan al PP

Baleares, SA

El caso Palma Arena es un paradigma de la época Matas, del estilo de Gobierno "rápido y sin miedo" con el que Jaume Matas marcó su etapa de hegemonía con el PP en Baleares (2003-2007). En sus últimas elecciones, Matas quiso protagonizar un peloteo estelar con los números uno del tenis Rafa Nadal y Roger Federer, en la carísima "batalla de las superficies" tierra-hierba, en el enorme estadio, imposible de llenar en Mallorca. En aquella campaña, la junta electoral le vetó la presentación de un fastuoso proyecto, un palacio de la ópera de Santiago Calatrava sobre la bahía de Palma. Matas lanzó al mar un millón y medio por la maqueta de Calatrava y, como hombre-orquesta de Baleares, SA, pedaleó trajeado en la pista del Palma Arena.

Su herencia histórica se precipita: un megavelódromo que multiplicó casi por tres su coste y cuya pista no sirve; un palacio de congresos en Palma proyectado en un solar inexistente; el nuevo hospital de Mallorca cuya licencia invalida el Tribunal Supremo; las autopistas de Ibiza, con expropiaciones irregulares; el metro de Palma, que se inundó con la lluvia, repleto de deficiencias, y un centro para discapacitados que, dos años después de ser inaugurado por la Reina con decorado falso, no ha sido ocupado. Este periodo de Matas ha devenido escandaloso, con episodios punibles según la Fiscalía Anticorrupción. Pero el PP presenta su época como un ejemplo de máxima eficacia y éxito de gestión por las infraestructuras y el crecimiento económico.

Más de una docena de cargos políticos del PP han sido detenidos por supuesta corrupción. Hay siete sumarios abiertos que aluden a cinco departamentos del Gobierno de Matas y dos de sus consejeros -los diputados José Juan Cardona y Jaume Font- están imputados, y otros dos han sido implicados por un arrepentido. En los ayuntamientos de Palma, Ciutadella y Sant Josep de Ibiza hay causas por corrupción, y el de Andratx es el campeón del urbanismo salvaje. Entre las tramas de supuesta malversación destapadas están las del Consorcio de Desarrollo Industrial, la empresa tecnológica Bitel, el Consorcio Turismo Jove, el Instituto Balear de Turismo, la Funeraria de Palma y la Empresa de Infraestructuras de Palma. Siete altos cargos del PP balear han conocido la cárcel, preventivamente, y dos de ellos han recibido condenas de prisión por corrupción -que han recurrido ante el Tribunal Supremo- de entre tres años y medio y ocho y medio. Los fiscales anticorrupción -Juan Carrau y Pedro Horrach- llevan dos años excavando allí donde se denuncian agujeros negros. Ahora han hallado los restos de otra tumba en una pirámide. Las sospechas se ciernen sobre los proyectos grandilocuentes.

Matas, el gran hacedor, se fue a Estados Unidos y dejó su legado tras ser presidente de Baleares en dos etapas. No resultó imputado en dos escándalos, por espionaje electrónico al PSOE y por supuesta compra de votos en Argentina. En ambos asuntos decidió en parte el ex fiscal general del Estado Jesús Cardenal, quien evitó la declaración de Matas, que era ministro de Medio Ambiente con José María Aznar (2000-2003).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de agosto de 2009