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La investigación del 'caso Gürtel'

Bárcenas aporta datos de su patrimonio que no desvirtúan las acusaciones

El tesorero llegó solo al Supremo y Rajoy no habló con él en todo el día - El senador enseñó al juez informaciones sobre quién podría ser "Luis el cabrón"

Luis Bárcenas aportó ayer al juez Francisco Monterde, instructor del caso Gürtel en el Tribunal Supremo, una serie de documentos para tratar de justificar sus incrementos patrimoniales, en un intento de que el alto tribunal no solicite el presumible suplicatorio para investigarle por presuntos delitos de cohecho (soborno) y delito fiscal. Los documentos -declaraciones de Hacienda, justificantes de sus ingresos y certificados de inversiones que portaba su abogado en dos maletines-, según fuentes jurídicas, no desvirtuaron las acusaciones de haber recibido algo más de un millón de euros de la trama de corrupción que presuntamente dirigía Francisco Correa.

Ningún cargo del PP quiso acompañar al tesorero y senador por Cantabria en sus primeros pasos ante la Justicia, al contrario de lo ocurrido recientemente con el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, que acudió a declarar respaldado por varios miembros de su Gobierno y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

La declaración del "imputado provisional" duró casi tres horas

El juez interrogó a Bárcenas de manera sistemática por todas las entregas dinerarias -hasta 27- que figuran en la exposición razonada elevada por el juez instructor del caso en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Antonio Pedreira. El tesorero del PP aseguró que esas entregas dinerarias no se corresponden con la realidad -a pesar de que figuran en la contabilidad B de la trama de Correa- y aseguró que no había recibido ningún dinero, ya que no conocía a varios de los supuestos donantes, personas del entorno de Correa, al que reconoció que sí conocía.

Bárcenas, que compareció bajo la extraña figura de "imputado provisional", negó que fuera L. B. o Luis el Cabrón, e incluso llegó a aportar una hoja impresa de un diario digital en el que se hace referencia a que esos apuntes se pueden referir a un empresario. Se trata de una información sobre un fondo inmobiliario, Real State Equity Portfolio, en el que la red consiguió que invirtieran varios empresarios conocidos, entre ellos Luis Delso, presidente de Isolux Corsán, una constructora.

Esto serviría para "Luis el cabrón", algo que una portavoz de Delso descarta por completo. Para explicar las siglas de LB, Bárcenas apela a otras informaciones que apuntan a Lucas Bagchus, otro empresario que tenía relaciones con Correa. Ningún informe apunta hacia estos nombres. Todos los investigadores y jueces creen que esos apuntes pueden referirse a Bárcenas.

El tesorero del PP, interrogado por el juez, repitió punto por punto la explicación ya ofrecida a los medios de comunicación de que un ingreso de 330.000 euros en billetes de 500 se debe a la devolución de un crédito que había solicitado un mes antes para comprar un cuadro que finalmente no adquirió, una explicación que el informe de la Agencia Tributaria considera "poco creíble".

También alegó que había tenido acertadas inversiones bursátiles para justificar un incremento de patrimonio que se cuadruplicó desde 2002. Bárcenas ha asegurado en las últimas semanas que compró acciones de Endesa a 8 euros y vendió a 40, lo que le hizo ganar mucho dinero. Además, explicó con detalle y documentos las compras y ventas de diversos inmuebles, especialmente en los últimos años, que le han permitido cuadruplicar su patrimonio desde 2002.

La declaración se alargó por motivos técnicos y duró casi tres horas, mucho más de lo previsto. Falló el sistema de grabación, por lo que hubo que tomar notas, al estilo tradicional. Y al final los funcionarios y el tesorero estuvieron casi una hora corrigiendo la versión definitiva de la declaración que constará en el sumario.

La fiscalía no solicitó la adopción de ninguna medida cautelar. La Constitución no lo permite hasta que no se haya concedido por la Cámara alta el correspondiente suplicatorio. En todo caso, no cumple ninguno de los requisitos previstos en la Ley de Enjuiciamiento Criminal para reclamar la prisión preventiva. Parece evidente que no va a huir, los delitos en los que está implicado no llevan aparejadas elevadas penas de prisión y, teniendo en cuenta que el caso se inició en febrero, parece claro que a estas alturas tampoco puede obstruir la investigación con la destrucción de pruebas.

No obstante, la investigación propiamente dicha empezará tras el suplicatorio, que todas las fuentes consultadas en el PP dan por hecho. El único que piensa que no habrá suplicatorio es el propio Bárcenas, que nada más salir del Supremo se fue a la sede del PP, a un centenar de metros, donde varios dirigentes le vieron eufórico, convencido de que el asunto ya está resuelto con sus explicaciones.

El tesorero habló con algunos dirigentes, entre ellos Federico Trillo, el estratega de la defensa del PP en el caso Gürtel, y personas cercanas a él, como Ana Mato, pero no con Mariano Rajoy ni con Dolores de Cospedal, números uno y dos del partido. El líder, informado por Trillo, estaba tranquilo con la versión optimista que trasladaba el tesorero.

El PP, al contrario de lo que hizo con Camps, decidió no decir ni una palabra públicamente sobre el caso, lo que dejó aún más en evidencia la soledad interna en la que se encuentra el tesorero, al que la mayoría del partido quiere ver dimitido cuanto antes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de julio de 2009