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Necrológica:

Diana, hija y biógrafa del músico argentino Astor Piazzolla

Diana Piazzola, que falleció el pasado 3 de julio en Buenos Aires, tenía 65 años, una vida agitada, separaciones, desgracias familiares, desencuentros con su famoso padre y el exilio en México por la lucha contra la dictadura.

Había nacido en esa misma ciudad en 1943. Astor Piazzolla conoció allí a Dedé Wolff, en casa del violinista Hugo Baralis. Ocurrió en septiembre de 1940, cuando Astor todavía no se había acostumbrado a la vida de la noche porteña y añoraba Mar del Plata y Nueva York, cunas de su infancia y adolescencia. Se casaron dos años más tarde y de ese matrimonio nacieron Diana y Daniel.

La mayor destacaría por sus trabajos literarios. En 1963 escribió Réquiem para un malandra, que grabó el quinteto de Astor con música de éste en Tango para una Ciudad. Era la época en que él apoyaba la onda moderna y comprometida de Diana, aunque luego tendrían grandes cortocircuitos cuando ella decidió militar sindicalmente. La echaron de la empresa YPF durante el Gobierno de Isabelita Perón y eso la convenció de que debía jugársela políticamente en el peronismo de base.

Cuando allanaron su casa y detuvieron a su esposo, dirigente gráfico, se refugió en México, donde vivió 10 años y escribió Veinte cuentos del exilio. Allí pasaría verdaderas penurias económicas.

Ruptura con su padre

Colaborando en el diario Excelsior, se enteró de que su padre había concurrido a un almuerzo con el dictador Videla y ello le produjo un profundo dolor. Su literatura se hizo profunda, oscura, y juró no volver a ver a su padre, que se enteró de ello y fue a visitarla a México, llorando. En el reencuentro, Diana decidió escribir la vida de su progenitor. La novela, Astor, en la que trabajó 10 años, la editó Emecé en 1986. Reeditada en 2000 y traducida al francés, obtuvo el Premio Coup de Coeur de literatura musical.

La obra refleja las contradicciones de su padre y su propia vida. La infancia de Astor Piazzolla en Nueva York, su amor por el jazz y la armónica, o su frustración en la escuela primaria de Mar del Plata donde le ataban la mano izquierda para que escribiera con la derecha. También relata el segundo viaje del futuro astro del bandoneón a EE UU, sus andanzas con niños futuros gánsteres, las peleas con Jack La Motta, que se coronaría campeón mundial de boxeo, o sus escapadas a los tugurios de Harlem para escuchar a Cab Calloway y visitar los lugares prohibidos de la calle 42.

Astor murió en 1990 y el segundo marido de Diana se suicidó en 1993. Ella tuvo que soportar además el dolor de haber perdido a sus dos hijos mayores, con los que se había quedado su primer marido. Todo ello se revela en su última producción, 35 mudanzas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 2009