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El BCE inyecta una cifra récord para desatascar el crédito

La primera subasta a un año adjudica 442.240 millones

Manguerazo de liquidez sobre la banca europea para tratar de desatascar el crédito y, a la postre, plantar cara a una crisis que se está ganando a pulso esa etiqueta que la define como la mayor de los últimos ochenta años. El Banco Central Europeo (BCE) avanzó ayer un paso más en las medidas no convencionales contra el vendaval financiero con una inyección récord de 442.240 millones de euros para la banca en su primera subasta a un plazo de un año. Hasta ahora, la mayor operación alcanzó casi 350.000 millones en diciembre de 2007, en los albores de la crisis y con las finanzas internacionales marcadas por una incertidumbre enorme.

La situación es muy diferente ahora, pero las turbulencias no acaban de amainar. Más de un millar de entidades acudieron ayer al eurobanco en busca de unas condiciones excepcionales, que por algo se conocen como barra libre de liquidez. A saber: un precio imbatible (préstamos a un tipo fijo del 1%, cuando en el mercado se paga medio punto más), a un plazo de un año (hasta ahora el máximo era de seis meses), por una cuantía ilimitada y únicamente a cambio de dejar como aval una serie de activos que prácticamente carecen de mercado a causa de la crisis.

La lluvia de liquidez debería ayudar a rebajar aún más el Euríbor

El BCE lleva prestando ingentes cantidades de dinero a los bancos desde hace ya casi dos años. Pero el sector financiero se quejaba de que esos préstamos eran a un plazo demasiado corto, que no permitía recuperar la confianza y justificaba la negativa de la banca a abrir el grifo del crédito. En teoría, la medida debe acabar con esa carestía de crédito a empresas y familias y proporcionar una buena noticia más: una reducción adicional del Euríbor, que sigue profundizando su vertiginosa caída y ayer cerró en el 1,57%. Es decir, hipotecas más baratas. Aunque la decisión última está en manos de los bancos, que deben ser la correa de transmisión de la política de liquidez de la institución que preside Jean-Claude Trichet.

El BCE todavía guarda balas en la recámara en esa ofensiva por el restablecimiento de la fe en el sector financiero. Empezará a comprar en breve cédulas hipotecarias, la versión europea -algo descafeinada- de la máquina de imprimir dinero que usan desde hace meses con importes mucho mayores EE UU y el Reino Unido. Tampoco ha rebajado los tipos oficiales hasta el 0%, como esos dos países. Y sin embargo, los tipos de interés europeos a 12 meses -el Euríbor- están ligeramente por debajo de los estadounidenses y británicos, algo que el BCE presenta como un éxito en su gestión de la crisis.

"Trichet está haciendo las cosas bien: consigue lo mismo que el resto de grandes bancos centrales, pero con mayor cautela", explicó Federico Steinberg, del Real Instituto Elcano. "Esto dará a los bancos mayor confianza para activar la concesión de préstamos", resumió Julian Callow, de Barclays. Sin embargo, los analistas de Citi criticaron que el BCE únicamente puede dedicarse a "esperar y ver" si los bancos trasladan esas medidas no convencionales a las empresas y las familias.

Las próximas subastas a un año se producirán a finales de septiembre y a mediados de diciembre. Pero para entonces las ventajas para los bancos podrían ser algo peores, lo que explica la enorme demanda en la subasta de ayer. Al otro lado del Atlántico todo sigue igual: la Reserva Federal -el banco central de EE UU- indicó ayer que seguirá comprando bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas, en una política mucho más agresiva que la del BCE para devolver la liquidez a los mercados. Los tipos estadounidenses siguen sin variación, en la zona cero, entre el 0% y el 0,25%. Tanto EE UU como Europa están lejos de abandonar esas medidas excepcionales. Al cabo, la crisis también lo es.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de junio de 2009