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Objeción contra el medio ambiente

Antes de acudir al TSJA, la familia Flores Cano de Bollullos Par del Condado intentó que la Consejería de Educación andaluza eximiera a su hijo de la obligación de asistir a Ciudadanía alegando que el manual de McGraw Hill era adoctrinador. La Inspección Educativa rechazó esa petición y afirmó que el libro cumple con la "neutralidad ideológica".

La familia cargaba en su escrito contra 11 de las 18 unidades del manual. Además de la cacareada "ideología de género" o la supuesta defensa de la homosexualidad, los padres tienen problemas con otros contenidos. Por ejemplo, con el capítulo 13, dedicado al medio ambiente. La familia argumenta que "introduce una ética ambiental entre naturista y panteísta, sosteniendo que la Carta de la Tierra constituye un verdadero código ético del desarrollo humano". La Inspección Educativa muestra su sorpresa por esta alegación que, "carente de la más mínima argumentación, resulta inexplicable, absolutamente desproporcionada y alejada de la realidad".

También tienen reparos con la explicación que se realiza en la unidad cuarta sobre la dependencia. El texto sostiene que el "cuarto pilar" del Estado de Bienestar supone que todo dependiente "tendrá derecho a ser debidamente atendido por la Administración". Los recurrentes entienden que el texto "defiende la intervención estatal en vez de ayudar a la unidad familiar para hacerlo". La Inspección rechaza esta interpretación.

"Perversiones sexuales"

La familia también llega a llamar en su escrito "perversiones sexuales" a las relaciones que se salen del matrimonio.

Asimismo, acusan al manual de defender "un determinado tipo de política económica y fiscal de carácter socialista" ya que en el capítulo 11 se afirma que "desde el punto de vista de la justicia social, los impuestos directos y progresivos son mucho más justos que los indirectos y proporcionales", ya que en el último caso todos pagan igual al margen de su renta.

El manual dice: "El sociólogo Anthony Giddens sostiene en su libro Un mundo desbocado (2000) que nuestra sociedad trata de maravilla a los niños, entre otras cosas porque se han vuelto mucho más escasos y porque la decisión de tener un hijo es muy distinta de lo que era para generaciones anteriores. En la familia tradicional los niños eran un beneficio económico. Hoy por el contrario, en los países occidentales un niño supone una gran carga económica para los padres. Tener un hijo es una decisión más concreta y específica que antes y está impulsada por necesidades psicológicas y emocionales". Según la familia de Bollullos lo que hace el manual con estas líneas es analizar "a los hijos como una posesión del padre y alaba nuestra sociedad actual".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de junio de 2009