Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
A TOPE

'Venializando' pecados

Tengo que reconocer que no soy parcial. Me levanta ampollas escucharlo. Y me está levantando ampollas incluso el empezar a escribir sobre este tema. Podría aprovechar el buen tiempo para hablar sobre algo más lejano a mí, sobre algo que no me haga pasar un tan mal trago, pero ya está bien. No puedo soportar ver a un cardenal pidiendo perdón por los abusos sexuales cometidos a los niños irlandeses en las escuelas e internados de allí, pero diciendo que es mucho peor la cantidad de crímenes que se cometen contra la vida por todos los abortos que se realizan. La comparación es odiosa. No se entiende la necesidad de cuantificar el daño que uno u otro provoca.

¿Qué es peor: no nacer o que te hagan vivir como un perro? La pregunta no tiene ni pies ni cabeza. Puestos a comparar crímenes, podría comparar los abortos con la cantidad de gente que muere en el continente africano por no usar preservativo, por ejemplo. O con las muertes que el hambre, las guerras, las enfermedades o la economía mundial provoca, o con las causadas en nombre de las religiones.

Se sigue abusando de niños y niñas. No intenten quitar hierro a unos actos tan terribles

No creo que a nadie en su sano juicio le haga ninguna gracia abortar. Si el propio cardenal tuviera que pasar por ese trago, creo que no volvería a comentar el tema, o por lo menos no lo haría de la misma manera. Pero, claro, como jamás le tocará a él tener que vivirlo en primera persona... Por supuesto que hay gente que no está en su sano juicio; con encarrilar la vida de todos ellos bastante trabajo debería tener la Iglesia. Y si a él le parece terrible el aborto, que haga toda la campaña en contra que quiera, me parece muy bien, pero que no tenga el valor de evaluar el dolor que podemos sentir los que hemos sufrido abusos siendo niños.

Que no compare. Y lo exijo por respeto al dolor que sentimos cada vez que oímos alguna noticia que tiene que ver con el tema. Con la bola que se te hace en el estómago y con las imágenes, recuerdos o sensaciones que vuelven a atacarte cada vez que sale a relucir el tema. Somos muchos, demasiados, los que hemos tenido la desdicha de conocer a esta gentuza -en mi caso, fue un profesor particular de música- que es capaz de hacer tanto daño mientras sigue con su vida tan normal de persona honrada.

Esa realidad sigue existiendo, se sigue abusando de niños y niñas. Por desgracia, se siguen creando esas heridas que se arrastran durante la vida. Y encima le tienes que oír a un cardenal hablando por boca de la Iglesia y que suelta tan tranquilamente, como si estuviera puntuando, que el abortar es mucho peor que abusar de niños. Por favor, no venialicen un pecado que tan terribles consecuencias provoca. No intenten quitar hierro a unos actos tan terribles ¿Acaso se está desculpabilizando a alguien? Lo parece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009