Reportaje:

Economía y cultura, pareja inseparable

Un congreso mundial convoca en Barcelona a expertos en tiempos de crisis

No hace tanto, economía y cultura casi se odiaban. La primera pensaba que daba más prestigio que dinero; la segunda, que si se echaba en brazos de la otra se desvirtuaba y, desconfiada no sin razón, temía ser instrumentalizada por aquélla. Ahora, en la enésima demostración de que los tiempos cambian sin remisión, el binomio parece inseparable si quiere superarse la crisis actual. Hasta el rey Juan Carlos aboga por "volcar un esfuerzo adicional para estimular las industrias culturales europeas como instrumento para contribuir a recuperar el crecimiento de la economía" y ve en ello "una oportunidad de diferenciación y de creación de valor", a la que no es ajeno el español, "activo de relevancia". Así lo manifestó ayer en la inauguración del Congreso Internacional de Economía y Cultura que presidió en Barcelona. Un foro que hasta mañana reunirá a una treintena de expertos mundiales.

"Estamos ante un cambio de paradigma donde la economía del conocimiento es capital", aseguró el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, anfitrión de las jornadas, ante, entre otros, el presidente de la Generalitat, José Montilla, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. Ésta, con discurso de marcado tono social, señaló: "Tras la era de la codicia de unos pocos, indigna, indecente e insostenible, nunca como ahora es tan necesario el encuentro de economía y cultura, porque ésta aporta beneficios materiales pero sobre todo inmateriales, como los valores y nos lleva a emprender, a innovar y a dialogar... No es una opción, es una emergencia". Según sus cálculos, el sector aportará este año el 5% del producto interior bruto español.

Pero si algo quedó ya ayer claro en la primera sesión es que las cifras no sirven para cuantificar el hecho. Si bien el editor Pere Vicens, presidente del comité organizador, cuantificó en un 3,1% la población activa europea destinada al sector, que genera el 2,6% del PIB de la Unión Europea -"superior al sector inmobiliario, del 2,1%"-, el peso de la cultura va más allá. "Su impacto en la sociedad afecta en el sentido de valores y eso no siempre se puede traducir en cifras", afirmó Sylvain Pasqua, responsable de Industrias Creativas de la Comisión Europea. Tampoco hay modelos a seguir: "Hay que destacar en lo que se es único, y luego ver cómo vincularlo con los demás", afirmó.

El presidente honorario de Criteria CaixaCorp, Ricard Fornesa, más optimista con el PIB cultural europeo y sus servicios (7%), recalcó la necesidad de "proteger la titularidad de los derechos culturales", aspecto en el que coincidió Ferran Mascarell, ex consejero de Cultura de la Generalitat y actual consejero delegado de RBA Holding: "La cultura, como ornamento de la política, se ha acabado; con lo que se está invirtiendo en aplacar la crisis, ya no me creo que no hay dinero para la cultura y la educación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de mayo de 2009.

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