El videoartista Bill Viola obtiene el Premio Catalunya

La Generalitat escoge a "una persona nada convencional pero incuestionable"

Bill Viola (Nueva York, 1951), pionero del videoarte, es el ganador de la 21ª edición del Premio Internacional Catalunya, un galardón -el más importante que otorga la Generalitat- destinado a las grandes personalidades cuya aportación a cualquier área de la creación y el conocimiento se considera decisiva. La lista incluye desde el filósofo Karl Popper al oceanógrafo Jacques Cousteau, pasando por el antropólogo Claude Lévi-Strauss, el músico Mstislav Rostropóvich y el biólogo Edward Wilson, por citar sólo algunos.

Viola es el primer artista plástico en obtener este galardón y sucede a dos mujeres birmanas, la médica Cynthia Maung y la política San Suu Kyi, que lo obtuvieron el año pasado. Hace dos semanas recibió la noticia de que figuraba entre los finalistas. Desconocía la existencia del premio, pero cuando vio la lista de los premiados se quedó "anonadado", explicaba ayer a este periódico desde su casa de San Diego, en California. "Obviamente, he recibido varios premios, pero ninguno como éste, que es un premio a la creatividad y toca todas las áreas imaginables. Es un honor muy especial". Lo recibirá el 30 de junio en Barcelona y un poco antes, el día 26, presentará en el centro Bòlit de Girona una de sus más famosas vídeoinstalaciones, The messenger, creada en 1996 para la catedral de Durham, en el Reino Unido.

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A través de la imagen electrónica en movimiento, Viola ha construido una obra densa, profunda, insólita, incluso impermeable al medio que utiliza. Es el artista del tiempo congelado en la imagen, el hombre que mejor indaga en la deconstrucción del movimiento.

Para el jurado, presidido por el filósofo Xavier Rubert de Ventós, se trata del reconocimiento de una obra "al mismo tiempo artística y técnica, personal y espiritual". Según el secretario de la Presidencia del Gobierno catalán, Jordi Menéndez, con su elección se ha pretendido "subrayar una personalidad referente y una persona nada convencional, pero incuestionable desde el punto de vista de los méritos".

A Viola no le gusta que le definan con el término videoartista. "Me parece como si alguien se llamara pincel-artista o lápiz-artista porque usa esta herramienta". Pero reconoce que cuando descubrió esta "herramienta", en el Nueva York de principios de la década de 1970, vio inmediatamente que era la máquina del futuro. "El vídeo se ha convertido en el formato más usado por los creadores, es un medio totalmente asimilado; los niños de hoy en día lo entienden de una forma intuitiva".

Cree que vivimos un periodo como el del Renacimiento. "El siglo XV, en Italia, es el mejor ejemplo; los artistas estaban fascinados por el espacio y por las nuevas tecnologías. Los estudios de perspectiva duraban cuatro años en las universidades. Y los artistas combinaban las nuevas tecnologías con el humanismo. Como ahora". La imagen electrónica es el espacio global planetario, reconoce, pero admite que tiene una relación de amor-odio con el medio. "Por una parte, es una fuente infinita de creatividad, y por otra, de desinformación y manipulación. Pero toda la tecnología es de doble filo; implica plantearse cuestiones no sólo estéticas, sino también éticas y morales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 11 de mayo de 2009.

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