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Los mercados se desatascan

La crisis financiera empieza a amainar, pero la mejoría no llega a la economía real

Los indicadores reflejan que la situación financiera empieza a estabilizarse y que se ha frenado la velocidad de deterioro de la economía. Las multimillonarias ayudas públicas en todo el mundo desarrollado -con medidas fiscales y monetarias nunca vistas hasta ahora- han limpiado parte del atasco que paralizaban las cañerías de los mercados financieros. "El enfermo tiene síntomas de mejoría, pero todavía está lejos de recibir el alta; todavía no está para salir de fiesta", explica gráficamente Xavier Segura, Jefe de Estudios de Caixa Catalunya, para definir la situación de los mercados.

Varios Gobiernos hablan ya de los primeros rayos de esperanza. El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró ayer que se detectan ya "ciertos indicios de que los engranajes del motor económico de Estados Unidos están comenzando a funcionar". La ministra de Economía del Ejecutivo español, Elena Salgado, se ha referido también en las últimas semanas a los primeros "brotes verdes" en la economía. Pero no hay que echar las campanas al vuelo. Puede haber futuras recaídas y, lo que es peor, estos efectos todavía tardarán en trasladarse a la economía real, es decir, al paro y al producto interior bruto.

Pocos expertos se atreven a afirmar ahora que no habrá recaídas

Los ejemplos empiezan a ser numerosos. En los últimos meses ha caído el tipo de interés real del mercado (el euríbor, que marca el precio de las hipotecas, está en el 1,67%); han subido las Bolsas internacionales una media del 25% al 30% desde principios de marzo; se ha elevado la rentabilidad de los bonos a 10 años en Estados Unidos y Alemania; el sentimiento de los inversores ha mejorado; se ha recortado el diferencial de la deuda española respecto a la alemana y han caído las primas de riesgo del dinero que se prestan los bancos entre sí.

De hecho, estas primas (que reflejan la desconfianza que tienen las entidades entre sí) han vuelto a niveles similares a los que tenían antes del hundimiento de Lehman Brothers. Sin embargo, apunta José Luis Martínez, estratega de Citi en España, su nivel "aún es alto, pero hay que ser conscientes de que no volverá a las cifras anteriores a la crisis".

Otra muestra de la mejoría: bancos y cajas de ahorros han vuelto a comprar deuda pública española. En abril se adjudicaron 1.600 millones en letras del Tesoro frente a una demanda de 4.140 millones. También hay demanda por los bonos de calidad que emiten las empresas, que presentan una atractiva rentabilidad del 4%.

"Ahora hay más apetito por el riesgo en general, en todos los mercados. Es cierto que los precios de los activos habían caído hasta un 70% en algunos casos, así que las mejorías numéricas son relativas", matiza Íñigo Vega, analista de Iberian Equities. Robert Tornabell, ex decano de Esade, resalta la bondad de las últimas medidas del Banco Central Europeo, alargando el plazo de los créditos y comprando deuda privada. "Son medidas importantes para la recuperación". Keith Wade, economista jefe de Schroders, considera que los resultados de las recientes pruebas de resistencia de los bancos estadounidenses a una brusca caída del PIB "representan el final del apoyo del gobierno a las entidades y los mercados lo celebrarán".

¿Por qué han reaccionado al alza los mercados financieros si las perspectivas son tan sombrías? Los economistas coinciden en que en las crisis siempre ocurre lo mismo. Los mercados financieros caen primero porque su situación se transmite con rapidez a través de datos que circulan en segundos por todo el mundo. La globalización y la tecnología han acelerado este proceso. Pero la economía real no se ve afectada hasta pasados seis o más meses, cuando los problemas del crédito y de solvencia financiera impactan de lleno. De hecho, en agosto de 2007 se hundieron los mercados y se empezó a secar el crédito. Sin embargo, el consumo y las exportaciones no han tenido tasas negativas hasta este año.

Cuando llega la recuperación, el fenómeno es inverso. Los mercados anticipan la salida del túnel aunque en la calle crezca el paro, caiga el consumo y los ciudadanos se empobrezcan. Pese a esta divergencia, los economistas valoran la situación actual "porque es un paso previo necesario para que después mejore la economía real", dice Xavier Segura.

Pero todavía falta tiempo para que se traslade la mejoría financiera a la sociedad. "Hasta que no se estabilicen y se capitalicen las grandes entidades financieras internacionales, la situación no será buena. Y el problema de los bancos en Estados Unidos es mayor que en Europa", advierte Alfredo Pastor, profesor del IESE.

¿Por qué los bancos son la llave de la recuperación? Según José Luis Martínez, porque el crédito no puede fluir a las empresas y a las familias "hasta que las entidades despejen los problemas de solvencia, y eso todavía no ha llegado". Tornabell apunta que cuando la banca no se siente fuerte "incrementa la aversión al riesgo y sólo presta dinero a los clientes que conoce perfectamente. Ahora se ha cortado hasta la financiación al circulante y se está acogotando a las pymes".

Esta rápida recuperación provoca desconfianza. ¿Continuará los próximos meses o es un espejismo? Pastor cree que es pronto para decirlo y recuerda que "en otras crisis ha habido recuperaciones en falso. Hay que ser prudentes". "No creo que haya movimientos como en una montaña rusa", comenta Segura. Tornabell considera que puede haber altibajos, "aunque los indicadores apuntan que nos hemos alejado de las zonas de pánico". En mitad de tantas sombras, algo es algo.

"España tendrá que digerir la burbuja del ladrillo"

Entre los economistas hay divergencias sobre la futura marcha de los mercados, pero la coincidencia es plena sobre la tardanza en la recuperación de España. "En España la situación es peor que la de la mayoría de los países europeos por la burbuja inmobiliaria y el desequilibrio de la deuda exterior. Habrá que digerir esa burbuja para volver a crear empleo", considera Alfredo Pastor, doctor por el MIT y profesor del IESE.

España también se está beneficiando de la mejoría de los mercados porque se abaratan las hipotecas y los inversores reciben alegrías de la Bolsa, tras año y medio de disgustos.

Sin embargo, aunque el mercado interbancario se recupere, no se espera un crecimiento del crédito. Los excesos del pasado provocarán que los préstamos no crezcan en España. "Todo el crédito del sector promotor y constructor de viviendas no volverá en mucho tiempo debido al gran número de viviendas sin vender", señala Íñigo Vega, de Iberian Equities.

Además, la morosidad inmobiliaria y el exceso de oficinas de bancos y cajas originarán una restructuración del sector financiero, con lo que se retrasará la fluidez en el crédito. Algunos expertos vaticinan cierres del 30% de las 45.000 oficinas que tiene España, lo que provocará destrucción de empleo.

Los economistas consultados creen que el producto interior bruto no volverá a ser positivo hasta mediados de 2010, "pero la intensidad de la destrucción de empleo se ha frenado", apunta Xavier Segura, Jefe de Estudios de Caixa Catalunya. Robert Tornabell, de Esade, recomienda apuntalar el papel del ICO para apoyar a las pymes y recuerda que si la prima de riesgo de los créditos no baja, "de poco sirve el descenso del BCE".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 2009

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