La crisis llega a la fase más destructiva

El Banco de España calcula que el PIB retrocedió en el primer trimestre un 1,8%, la mayor caída desde 1960. -El derrumbe del comercio mundial agrava la recesión

La crisis se ensaña con las previsiones, por pesimistas que sean. Desde hace meses, los expertos, en sus pronósticos, tiran siempre por el escenario más lúgubre. Y, con precisión matemática, se quedan cortos: la realidad les corrige con más paro y menos actividad económica. En su primera toma de contacto con los números reales este año, el Banco de España se encontró, de nuevo, con datos peores de los que imaginó. Según sus estimaciones, el PIB generado entre enero y marzo quedó un 1,8% por debajo del valor del último trimestre de 2008. La recesión vuelve así a subir de ritmo en su recorrido destructivo, que comenzó en otoño pasado.

El organismo supervisor ya dejó en evidencia a principios de mes las estimaciones del Gobierno, forzado a hacer propósito de enmienda. El Banco de España proyectó una contracción del 3% para 2009, frente al 1,6% del desfasado augurio oficial. Pero tres semanas después apunta a un deterioro aún mayor. Sólo en el primer trimestre, el retroceso respecto al mismo periodo de 2008 es del 2,9%, poco menos de lo que preveía para todo 2009.

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Los expertos dan por hecho que el PIB seguirá perdiendo valor todo este año. Y que, quizá, sólo entre octubre y noviembre, cuando la actividad económica ya se dejó un 1% en 2008, la comparación interanual será favorable. Lo que la realidad cuenta en el informe del Banco de España es que todas las previsiones sobre 2009, incluida la que publicó el propio organismo supervisor, van camino de quedar otra vez rebasadas.

"Ya cambiamos nuestro pronóstico. Ahora pensamos que la caída del PIB este año llegará al 3,5%", afirmó Carlos Maravall, de Analistas Financieros Internacionales. "Con los datos de la Encuesta de Población Activa [EPA] ya quedó claro que toca revisar otra vez las previsiones", agregó Ángel Laborda, de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas).

El periodo entre enero y marzo fue el más destructivo en términos de empleo desde que comenzó la recesión: si en el último año el paro aumentó en 1,8 millones de personas, 800.000 se incorporaron a lista en ese periodo.

El organismo supervisor, como ya hizo la EPA, constata además que la recesión ha llegado a los servicios, el sector nodriza de la economía española, con más del 60% del empleo y la actividad. El número de ocupados del sector cayó en el primer trimestre "y por primera vez desde que se inició esta fase de ajuste, también descendió el valor añadido", apunta el boletín del Banco de España.

El vertiginoso aumento del paro se deja notar, sobre todo, en el gasto de los hogares. La tasa interanual que anticipa el Banco de España señala un retroceso del 3,3% en el primer trimestre: "Ni la actuación expansiva de la Administración, ni la disminución de la inflación, ni el descenso en los tipos de interés alcanzaron para compensar el impacto de la pérdida de puestos de trabajo".

"La evolución del consumo es aún peor de lo esperado", acota Maravall. El bajón del primer trimestre supera ya, en tasa interanual, lo previsto por el Banco de España para todo el año (-3,1%). Además, el nuevo endurecimiento en la concesión de créditos que aprecia el supervisor y las malas perspectivas retraen aún más la inversión. El gasto en bienes de equipo y construcción de viviendas, según la estimación del Banco de España, dobla el ritmo de caída interanual, para rondar ya un descenso del 20%.

En este primer trimestre, el consumo y la inversión han superado definitivamente los peores guarismos de la recesión de 1993, la última que sufrió la economía española. Y la marcha atrás del PIB empieza a tantear la próxima frontera estadística, que los historiadores sitúan en los meses posteriores al plan de estabilización franquista de 1959.

El sector exterior, de nuevo, compensa en parte el derrumbe de la demanda interna, aunque sea porque las exportaciones caen a menor velocidad que las importaciones. Pero el Banco de España advierte de que el colchón está adelgazando. Si en el último trimestre aportó 2,3 puntos porcentuales al crecimiento, ahora sumaría, como mucho, 2,2 puntos. La demanda interna habría restado 5,1 puntos.

El Banco de España destaca el efecto del "desplome del comercio", el último canal de propagación de la crisis, en las exportaciones: en enero y febrero bajaron un 22%, cerca ya del ritmo de caída de las importaciones. "Lo más sorprendente es lo que pasa con las exportaciones, que se traslada a la inversión en bienes de equipo", corrobora Laborda.

El organismo supervisor cree que habrá un deterioro adicional en la situación de las finanzas públicas -para 2009 augura un déficit equivalente al 8,3% del PIB-, "lo que subraya el escaso margen de maniobra de la política presupuestaria para impulsar la demanda". Eso sí, el Banco de España, tras un análisis exhaustivo, descarta la posibilidad de "una espiral deflacionista".

Ante los nuevos datos, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró "probable" que lo peor haya pasado ya. "Hay que rectificar la política económica", proclamó el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 29 de abril de 2009.

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