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El Gobierno reformará las pensiones en esta legislatura

Trabajo plantea endurecer las prejubilaciones y rechaza eliminar el tope de la prestación máxima

Diciembre de 2008: la Seguridad Social se convierte en la única administración pública que escapa de la quema económica con un superávit del 0,8% del producto interior bruto (PIB), aun contando con el agujero de las prestaciones de paro. Abril de 2009: la misma institución corre el riesgo de perder el excedente "en un año", según el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Más allá del deterioro económico experimentado en estos cuatro meses, que justifica los cambios, las palabras del gobernador han soliviantado al Gobierno y lo han empujado a hablar de lo que pide el gobernador: reformas.

"Hasta ahora sólo hacíamos reformas con el agua al cuello. En 2007 hicimos una que a unos les parece mucho y a otros, poco. Ahora tenemos que diseñar otra, pero no pensando en el año que viene, sino en un horizonte un poco más amplio", admite a este periódico Octavio Granado, secretario de Estado de Seguridad Social. El guardián del superávit de las pensiones, que ahora mismo supera los 5.000 millones de euros, ha querido salir al paso de la alarma generada en estos días y prometer que habrá cambios para garantizar la sostenibilidad futura. Sin contar con el desempleo -que el Estado paga a la Seguridad Social si es deficitario, como ahora-, las pensiones no corren ningún peligro, según Granado, que sitúa en 2020 el primer déficit del sistema si no se hace nada. Pero garantiza que se va a hacer.

Granado descarta aumentar la edad legal de jubilación en este momento

"Con rentas de menos de 600 euros no tiene sentido descontar el IPC"

Sólo hay una condición, aunque bastante estricta: acordarlo en el seno del Pacto de Toledo, es decir, con la participación del hemiciclo parlamentario y los agentes sociales. "No aprobaremos una ley que el Partido Popular vaya a reformar si gobierna porque eso es muy malo para el sistema de pensiones", argumenta Granado. En un momento de crispación como el actual, la misión parece hercúlea, pero el responsable de la Seguridad Social confía en poder debatir los cambios el año que viene, "el mejor, porque es el único [de la legislatura] en el que no hay elecciones municipales, europeas ni de ningún tipo".

A falta de lo que puedan pactar los grupos políticos, los empresarios y los sindicatos, el Ministerio de Trabajo ya maneja algunas ideas:

- Edad de jubilación. "Tenemos que acercar la edad real [63,7 años de media] a la legal [65]". Esto destierra, al menos por el momento, la idea de elevar por ley la edad de jubilación, como ya han hecho Alemania o Reino Unido, con sistemas de pensiones afectados por los números rojos. Granado propone endurecer el recurso a las prejubilaciones: "Tenemos un problema y es que los trabajadores que hacen trabajos penosos se jubilan más tarde que los que hacen trabajos administrativos". El cómo hacerlo lo supedita a la negociación.

- Cálculo de la pensión. La cuantía de la prestación que reciben quienes se jubilan en la actualidad se calcula en función de los 15 últimos años cotizados. La lógica indica que esta fórmula favorece a la mayoría, pues el final de la vida laboral suele estar mejor remunerado que el principio. Pero las prejubilaciones, los despidos y otros ajustes de las empresas convierten el cálculo en adverso para algunos colectivos. Al igual que se amplió en 2002, el Gobierno trabaja con la idea de tener en cuenta más de 15 años para fijar la prestación, pero no toda la vida laboral, como sugiere el Banco de España.

- Equilibrio entre pensiones y cotizaciones. Las dos legislaturas del PSOE se han caracterizado por una subida de las pensiones mínimas superior a la inflación. Si ese ritmo de subida no se corresponde con el que experimentan las aportaciones de empresarios y trabajadores al sistema, éste se desequilibra. Por eso -entre otros motivos- también se ha elevado en los últimos años el salario mínimo y las bases de cotización. "Tenemos que buscar una mayor correspondencia entre aportaciones y prestaciones", defiende Granado.

- Sin tocar el IPC. Las pensiones suben automáticamente un 2% cada año (el nivel de inflación que fija como tope el Banco Central Europeo) y al año siguiente se compensa la desviación que experimenten los precios para que los jubilados no pierdan poder adquisitivo. Con el IPC cayendo el 0,1% en un año, el Banco de España plantea que se devuelva lo cobrado de más, una medida muy impopular que el responsable de la Seguridad Social descarta rotundamente: "Con muchos millones de pensiones por debajo de los 600 euros, no tienen sentido descuentos". La pensión media en España alcanza los 850 euros, con una gran brecha entre las mínimas y las máximas.

- Tope para las máximas. A no ser que el trabajador decida prolongar su vida laboral más allá de los 65 años, Trabajo descarta eliminar el tope máximo de las pensiones, ahora fijado en 2.441 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de abril de 2009