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Entrevista:Premios Ortega y Gasset de Periodismo

"Sin investigación no creo posible ningún tipo de relato"

Tomás Eloy Martínez escribe de lo que "le golpea como un timbal"

"Yo aprendí periodismo dándome cuenta de que narrar una sola realidad era empobrecedor, que la realidad no era una, sino muchas, y que la verdad cambiaba de mirada a mirada y de lector a lector". Tomás Eloy Martínez fue transformando su labor como periodista, desde la búsqueda de la información de los años juveniles, en una revista de Tucumán, su ciudad natal, hasta los amplios reportajes, narraciones apasionadas, que te metían en los lugares y en los hechos. La necesidad de narrar, el deseo de narrar, caracteriza, efectivamente, toda su obra periodística. "Intenté salir pronto de un lenguaje apresado en la pirámide invertida y las cinco w", explica. "Se produjo un desencuentro con el lenguaje escueto y finalmente mentiroso del Time Magazine y abracé el periodismo que representaba, por ejemplo, Hiroshima, de John Hersey, un reportero que llegó a la ciudad pocos días después del bombardeo y que te metía realmente allí".

"Soy un periodista de domingo, de fin de semana", bromea en su casa porteña, pocos minutos después de recibir la noticia del Premio Ortega y Gasset. "Lo que me sigue apasionando es el proceso de investigación, sin el que no creo posible ningún tipo de narración". Aburrido de la política como hecho coyuntural, escribe ahora fundamentalmente sobre los temas que le "golpean como un timbal", la mayoría de las veces sobre literatura, la música o la pintura. Él, que escribió obras memorables sobre la realidad política argentina, se queja ahora de que no aparezcan temas de "gran política". "Si existieran ahora temas que implicaran un proyecto de país, volvería a interesarme, sin duda, pero ahora es todo muy circunstancial".

"Continúo escribiendo, pero mi relación con el periodismo es ahora más limitada". Tomás Eloy Martínez publica una columna quincenal en el diario argentino La Nación, que, después, distribuye el servicio sindicado de The New York Times, y combina su trabajo periodístico con la docencia y con la literatura. Acaba de publicar una última novela, Purgatorio, que parte de un extenso trabajo de investigación y documentación y es la historia de una pérdida y de un exilio, el suyo propio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de abril de 2009