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El juez Moreno quiere interrogar a los policías que viajaron a Guantánamo

Los agentes, enviados por Aznar, se entrevistaron con 13 prisioneros en 2002 y 2003

Es más que probable que los diplomáticos, policías y miembros del CNI que viajaron a la base de Guantánamo para interrogar a prisioneros de la prisión ilegal, tengan que pasar por la Audiencia Nacional. El juez Ismael Moreno, en su investigación sobre los vuelos de la CIA, ha pedido a los servicios de información del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil que le aporten todos los datos que tengan sobre "la participación e identidad" de todos los funcionarios españoles "que hayan obtenido información respecto de prisioneros de Guantánamo". Entre ellos, según fuentes de la investigación, estarían los enviados del Gobierno de José María Aznar en las comitivas organizadas el 4 de marzo y el 22 de julio de 2002, y el 20 de enero de 2003 para tomar declaración a 13 presos, entre ellos el talibán español, Hamed Abderramán, Hamido.

El magistrado reclama datos sobre miembros de la CIA en las operaciones

Los agentes que viajaron al centro de tortura pertenecían a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la policía y, entre ellos, en alguna de las expediciones se encontraba uno de sus principales responsables de entonces, el comisario Rafael Gómez Menor. También participó en algunos de esos viajes el que fue número dos de la Embajada de España en Washington, Félix Valdés. En la última visita a la prisión ilegal, también estuvo presente un miembro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Uno de los funcionarios españoles declaró a este periódico el pasado octubre que la finalidad de esos viajes era sacar a Hamido de allí para entregarlo a la justicia española. El ceutí, sin embargo, asegura que sólo se interesaron por su estancia en Afganistán. El contenido de esos interrogatorios se recogió en un informe policial de 39 páginas.

Además de la identidad de esos funcionarios españoles, el juez Ismael Moreno solicita a la Policía y la Guardia Civil de forma muy genérica información sobre los vuelos a la prisión ilegal que pasaron o salieron de España. Reclama a los servicios de información de ambos cuerpos "que aporten cuantos antecedentes tengan de operaciones en las que hayan participado agentes de los Estados Unidos de América relacionadas con el traslado o presencia de prisioneros en Guantánamo".

En diciembre, Moreno ya reclamó la relación de llamadas de teléfono efectuadas por ocho supuestos miembros de los servicios de inteligencia estadounidenses desde un hotel de Ibiza (el Royal Plaza) entre el 12 y el 16 de febrero de 2005. Todos ellos pertenecían a las tripulaciones de cuatro vuelos de la CIA investigados, según un informe reclamado por la fiscalía de Baleares a la Guardia Civil. Ese documento, elaborado en junio de 2005, reflejaba que todos ellos tenían estatus diplomático y sus domicilios estaban próximos al cuartel general de la CIA, con sede en Langley, en el Estado de Virginia.

Viaje inaugural a la base

El juez muestra especial interés por dos de los vuelos a Guantánamo que, supuestamente, partieron o fueron operados desde la base de Morón de la Frontera. Por eso cita a los controladores y oficiales de vuelo que estaban de servicio el "11 de enero de 2002 y 8 de noviembre de 2005".

El primero de los vuelos, con indicativo RCH7502 es el que tiene el dudoso honor de inaugurar la prisión ilegal de Guantánamo. A bordo de este avión C-141 procedente de Turquía y con destino a la base estadounidense en Cuba, viajaron los primeros 23 prisioneros que fueron internados en el centro de tortura. El control aéreo de Portugal aseguró que hizo escala en España, aunque el Gobierno español asegura que sólo sobrevoló el Estrecho de Gibraltar "con derecho de paso inocente".

El segundo vuelo (RCH985) sí partió desde Morón hacia Guantánamo. Se presentó como un vuelo de transporte de personal de EE UU en apoyo de la operación Libertad Duradera, emprendida por ese país tras los atentados de las torres gemelas en Nueva York.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de abril de 2009

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