Primera intervención de una caja

Moltó o el viaje de un político al paraíso financiero

El azote de Mariano Rubio acaba destituido por el Banco de España

Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha, siempre ha encajado en el perfil del personaje llamado a destacar. Por maneras, aspecto, disposición y tono. Hasta sus más críticos, los que le tildaban de "peligroso" admitían que su proa vital apuntaba lejos. Hacia donde se forjan famas o se cuecen descréditos.

Hernández Moltó, portavoz del PSOE en la Comisión de Economía del Congreso, se hizo famoso en 1994 con una sola frase, que lanzó con intención de pedrada contra el entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. Allí, en el Congreso, Hernández Moltó más que hablar, tronó. "Míreme a la cara", le espetó a un Rubio atrapado en el escándalo Ibercorp.

Sus allegados destacan que puede ser generoso hasta la ingenuidad
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Fue una imagen bronca, dura, tanto como aquel tiempo marcado por los continuos escándalos de corrupción. Hernández Moltó asumió la pose del político íntegro que desafiaba, cara a cara, de frente, la doblez, la mentira y la traición encarnadas en un gobernador del Banco de España que había engañado a todo el mundo. Representó a la perfección lo que se esperaba del portavoz socialista en la Comisión de Economía del Congreso: firmeza para llevar hasta el borde de la humillación a quien había llevado oprobio al corazón del sistema y había perjudicado gravemente al Gobierno socialista.

Economista, profesor de estructura económica e impulsor de la autonomía de Castilla-La Mancha, Hernández Moltó fue secretario general del PSOE en la región durante casi una década. Alicantino de nacimiento y toledano de adopción, supo subir los peldaños que, finalmente, le llevaron hasta la presidencia de la Caja de Castilla-La Mancha. Hernández Moltó, como otros muchos antes "y después" que él, cruzó el umbral: de la política al paraíso financiero sin alterar la melena.

De trato directo, sus allegados destacaron siempre de él que puede ser generoso hasta la ingenuidad. Una afirmación que en estos momentos se presta a sacarle punta.

Porque lo cierto es que la gestión de Hernández Moltó en la Caja de Castilla-La Mancha tiene detractores. Hay quien cuestiona, y mucho, la política de expansión que ha llevado a cabo la entidad en los últimos años. La apertura de oficinas fuera de la región; las participaciones en negocios inmobiliarios y el respaldo a proyectos industriales y de infraestructuras cuya rentabilidad, en estos momentos, puede ser muy dudosa, lastran la imagen del ya ex presidente de la entidad.

Y no deja de tener su miga que haya sido un sucesor del vituperado Mariano Rubio, el actual gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el encargado de cortar de raíz la carrera de Hernández Moltó en el sistema financiero. La que empezó con el famoso "míreme a la cara".

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