Un monumento a las víctimas demasiado vulnerable

Madrid conmemora hoy el quinto aniversario del peor atentado de su historia: 191 personas murieron en los ataques terroristas en los trenes de Cercanías y 1.824 personas resultaron heridas. Un policía murió más tarde cuando se inmolaron los autores.

En un andén de la calle de Téllez, cerca de Atocha, la estación donde estalló la primera bomba, un niño huérfano de una víctima del 11-M, dejó ayer un cartel con un dibujo a lápiz de un automóvil. "Alonso 6 años. Para ti mamá", escribía.

El monumento que evoca a las víctimas, un monolito de 13 metros de altura de piezas de vidrio, inaugurado hace dos años en la rotonda de Atocha, muestra un aspecto exterior sucio y su interior, vulnerable. "Su limpieza forma parte del sistema general de limpieza de monumentos de Madrid, no es específico", dicen fuentes municipales. En su cripta, la incesante apertura al público de las puertas, que actúan como esclusas, altera la ecuación entre ventilación y presurización que mantiene erguida una membrana con frases de duelo.El mantenimiento del monumento, según fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), es compartido por el Ayuntamiento, que se hace cargo de los aspectos exteriores y de la membrana interior, y por Adif-Renfe, que supervisan la sala de 497 metros cuadrados y los elementos básicos que hay en ella (puertas, iluminación...).

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El interior presenta un problema hasta ahora insuperado: las cuatro puertas de acceso y salida de público, en constante movimiento, actúan como esclusas.

Según la memoria del equipo de arquitectos Fam, autores del proyecto, su equilibrio regula la atmósfera interior que mantiene erguida una membrana de 48 kilos, que muestra frases de solidaridad con las víctimas del atentado escritas por madrileños y forasteros.

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Externamente, la mole formada por 150 hiladas de 100 bloques de vidrio se ensucia con la contaminación por humos, muy intensa en una rotonda tan céntrica y ruidosa como la de Atocha. "Los servicios municipales de limpieza periódicamente limpian el monumento", aseguran fuentes de la Concejalía de las Artes.

Sin embargo, el aspecto es de suciedad, acentuado por un contorno de piedras volcánicas muy negras que ciñe el monolito vítreo. "Podían rodearlo por una praderita donde la gente pudiera depositar flores", dice Isabel Martínez, vecina de la avenida de la Ciudad de Barcelona.

El monumento a las víctimas del 11-M, en la rotonda de Atocha.
El monumento a las víctimas del 11-M, en la rotonda de Atocha.CARLOS ROSILLO

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