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EE UU elevará su participación en Citigroup hasta un 36% del capital

Tercer intento de rescate de la entidad bancaria desde octubre pasado

Citigroup, ahogado en activos tóxicos, optó ayer por poner hasta un 36% de su capital en manos del Tesoro de EE UU mediante una conversión de acciones. La maniobra se ve en Wall Street como una "nacionalización parcial" de la entidad, ya que desde esta posición Washington podrá pedir que se sigan determinadas políticas, como proceder a cambios en su consejo, sin entrar en cuestiones operativas del grupo. Citigroup cayó ayer un 39% en Bolsa.

El Tesoro está atrapado en un complejo cruce de caminos sobre qué hacer para salvar y curar el sistema financiero. Por un lado, se esfuerza por calmar a los mercados, preocupados porque se avance hacia la nacionalización de los grandes bancos. Por otro, se inclina por adoptar una acción decisiva para estabilizarlos y ayudar a la economía a recuperar el tono, lo que pasa por una intervención más directa, como la vista ayer en Citigroup.

La hipotecaria semipública Fannie Mae perdió 11.900 millones en 2008

Es la tercera vez en cuatro meses que Washington sale al rescate de Citi, poniendo el dinero que no consigue por la vía privada y dando cobertura a la pérdida de valor de sus activos. El Tesoro controla en la actualidad el 7,8% del capital a través de acciones preferentes, tras inyectar 45.000 millones de dólares (35.227 millones de euros). El aumento de la participación será gradual si otros accionistas se comprometen a hacer lo mismo. Para ello, el banco emitirá títulos canjeables por acciones por valor de 27.500 millones de dólares (21.558 millones de euros).

El Tesoro convertirá hasta 25.000 millones de dólares (19.5598 millones de euros), con lo que podría llegar a controlar el 36% del capital. Washington deja claro que no necesita una posición mayoritaria para trabajar con los bancos en la solución de sus problemas. Su consejero delegado, Vikram Pandit, conserva de momento el cargo. Pero Citi deberá cambiar el consejo de administración para que la mayoría de sus miembros sea independiente.

Pandit cree que así disipa el fantasma de la nacionalización. Pero en Wall Street no se ve tan claro. La operación diluirá notablemente los títulos en manos de los accionistas, y se teme que cree una nebulosa sobre quién está realmente a los mandos. Además, la mayor participación del Gobierno puede plantear problemas a sus operaciones en otros países, como México, que prohíben la presencia de instituciones bancarias con una participación pública destacada.

El acuerdo se anunció dos días después de que las agencias supervisoras iniciaran un examen de las 19 mayores instituciones del país, incluida Citigroup. Una prueba que debe servir para determinar si disponen de liquidez. En caso de que necesiten capital, el Tesoro se lo facilitará a cambio de acciones convertibles.

La situación en el sector financiero es delicada, y a Citi podrían seguir otros bancos. La agencia que garantiza los depósitos bancarios (FDIC) identifica ya 252 entidades con "problemas", un 47% más respecto a los datos publicados hace tan sólo tres meses. Estos bancos en riesgo, sobre los que la FDIC no da nombres, gestionan activos por valor de 159.000 millones de dólares (124.647 millones de euros). El año pasado desaparecieron 25 entidades, y a ellas podrían sumarse un centenar más este año.

La aseguradora AIG negocia con el Tesoro la manera de reestructurarse, quizás con una inyección adicional de capital. Y la hipotecaria semipública Fannie Mae solicita 15.200 millones (11.915 millones de euros) tras registrar pérdidas por valor de 58.700 millones (46.017 millones de euros) en 2008. Sheila Bair, máxima responsable de la FDIC, ha advertido de que los arreglos no serán rápidos. Y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo que "se debe proteger a los bancos para proteger el interés general".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 2009