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La marcha de un ministro polémico

Bermejo dimite acosado por el PP y los jueces y criticado por sus compañeros

El ministro alega que "estaba siendo utilizado contra el proyecto del PSOE" - Le releva Francisco Caamaño, un negociador para los abundantes frentes abiertos

El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, anticipó ayer su salida del Gobierno y presentó la dimisión al presidente José Luis Rodríguez Zapatero "para dejar de ser un problema más que una aportación y no seguir siendo utilizado contra el PSOE". Bermejo, que había perdido su crédito con el presidente y se había convertido en el principal recurso del PP para compensar sus propios escándalos de corrupción, anunció su dimisión aunque seguirá trabajando, dijo, desde su escaño en el Parlamento.

Su mandato de dos años y 11 días deja a la justicia incendiada y las relaciones con el PP tan rotas como al principio. A Bermejo no le quedaban apoyos ni entre sus compañeros, que le reprochaban sus gustos cinegéticos, "propios de señoritos" que practicó en compañías "inapropiadas". Le sustituirá Francisco Caamaño, natural de Cee (A Coruña) catedrático de Derecho Constitucional, secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y hombre del aparato de La Moncloa. Un negociador en la sombra al que le queda ahora la ingente tarea de reparar los abundantes descosidos de la Justicia, que acaba de salir de la primer huelga de jueces de la historia y tiene otra convocada.

Zapatero: "Me dijo que no estaba en condiciones de resolver problemas"

Bermejo se había convertido en el principal argumento electoral de Rajoy

La renuncia se produjo cinco días después de la huelga de jueces

Fernández Bermejo convocó ayer con urgencia una conferencia de prensa y sin rodeos, anunció que había presentado su dimisión al presidente. "No puedo tolerar esa utilización que se está haciendo del proyecto que me había propuesto llevar adelante, para dirigirlo contra quienes trabajan por los ideales del Gobierno socialista. Lo mejor que puedo hacer es dejar el sitio a otro", argumentó.

Bermejo aludía así a la campaña de acoso del PP desde que se conoció su participación en una cacería en Torres (Jaén) sin la preceptiva licencia y junto con el juez Baltasar Garzón, apenas iniciada la Operación Gürtel contra la trama corrupta que ha salpicado al menos a cuatro cargos del PP. La cacería fue "un dato más dentro de un conjunto de circunstancias que Bermejo ha tenido en cuenta para no crear problemas al Gobierno", explicó anoche el presidente Zapatero en Antena 3.

El jefe del Ejecutivo afirmó que la iniciativa de la dimisión fue del propio Bermejo, quien le trasladó que no estaba "en condiciones de resolver los problemas de la justicia". "Me dijo que estaba en el Gobierno para arreglar problemas, no para ser él un problema. Su actitud es un ejemplo de cómo se asume una responsabilidad", subrayó el presidente.

Pero en su dimisión también ha pesado, y mucho, la sensación de abandono por el propio presidente del Gobierno y las muy explícitas alusiones de sus compañeros de partido, desde Jerónimo Saavedra hasta Patxi López o José Bono, que ayer mismo dejaron pocos resquicios con sus duras críticas contra el ministro. Bermejo comunicó su intención a Zapatero el jueves, apenas un día después de que replicase con contundencia al portavoz popular de Justicia en el Congreso, Federico Trillo, que no pensaba dimitir: "Pues claro que no dimito. He venido aquí a trabajar por este país. Haga usted lo mismo, que no le vendrá mal".

Fue la actitud del propio Zapatero el martes en el Congreso, y el miércoles en el Senado, en dos comparecencias en las que ni le dirigió la palabra, lo que llevó a Bermejo a plantear el jueves su dimisión al presidente. "Hablaremos", le respondió Zapatero, que en un principio era partidario de aparcar la medida hasta después de las elecciones del próximo fin de semana.

Las pocas dudas que le quedaban al ministro se solventaron ante una información de este periódico, titulada "Zapatero planea relevar a Bermejo en su primera remodelación del Gobierno", según fuentes jurídicas próximas a Bermejo, que replanteó ayer su petición al presidente.

El fin de semana la cacería de Bermejo había pasado a ser el principal argumento de la campaña del PP, cuyo líder, Mariano Rajoy, triunfaba en los mítines gallegos, con el machacón "... y Bermejo sin dimitir". Fue otro de los elementos decisivos para la dimisión: el relevo en Justicia deja a Rajoy sin el grueso de su munición electoral y al tiempo, refuerza el peso de los gallegos en el Ejecutivo, que con la incorporación de Caamaño disponen ya de cuatro carteras.

Bermejo, segundo ministro que le dimite a Zapatero (el otro fue José Bono, que dejó Defensa a petición propia en 2006), deja tras de sí un reguero de polémica. Aplaudido en sus inicios parlamentarios por su actitud desafiante y sus desplantes al PP, su estilo duro y altanero fue dando paso a la desconfianza por las costosas obras realizadas en su vivienda oficial, tras la salida de su anterior ocupante la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo. Fernández Bermejo empezó a perder pie con la huelga de funcionarios de justicia no transferidos, que se prolongó más de dos meses, y que provocó un notable atasco en los juzgados.

Apartado de las negociaciones para renovar el Consejo General del Poder Judicial, sus relaciones con la judicatura, siempre espinosas, pasaron al nivel de abiertamente hostiles a partir del caso Tirado. La sanción de dos años de suspensión a la secretaria judicial que dejó sin ejecutar la sentencia contra el pederasta Santiago del Valle provocó el levantamiento de los secretarios judiciales, secundados por los jueces a partir de que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega reclamase públicamente tres años de suspensión para el juez Rafael Tirado.

A Bermejo le tocó lidiar esa petición de La Moncloa, lo que le enfrentó al Consejo del Poder Judicial, a las asociaciones judiciales y a los jueces no asociados. Pese al cúmulo de cesiones del ministerio, incluida la supresión del traslado forzó por ascenso a la categoría de magistrado, Bermejo tuvo que afrontar la primera huelga de jueces de la historia, de matices claramente políticos y con un trasfondo de estrategia asociativa.

Con otra amenaza de huelga coleando para junio, la montería compartida con el juez Garzón, y la explotación de la imagen de connivencia con el instructor de la trama de corrupción que salpica al PP le puso en el disparadero. Pero al desvelarse que no disponía de licencia de caza, el acoso político y mediático hicieron la situación insostenible y pendiente de una fecha de cese. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero informó a las nueve de la mañana de ayer a José Blanco, vicesecretario general del PSOE, y Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, de que a las 11 iba a aceptar la dimisión de Bermejo y de que llamaría de inmediato a Caamaño. Al conocer la identidad del sustituto, ambos reaccionaron con satisfacción. Con todo, la primera en conocer la decisión de Zapatero fue la vicepresidenta Fernández de la Vega, informa Anabel Díez.

Caamaño, por su parte, elogió la figura de Bermejo por las reformas que ha puesto en marcha. El nuevo titular de Justicia ha participado de manera decisiva, en nombre del Gobierno, en el afinado de todos los estatutos de autonomía y por su mano han pasado la mayoría de las leyes procedentes del Gobierno. Hoy tomará posesión a las 10,30 ante el Rey, en La Zarzuela.

Dos años polémicos

Mariano Fernández Bermejo sucedió como ministro de Justicia a Juan Fernando López Aguilar el 13 de febrero de 2007.

- Una huelga de funcionarios de dos meses. Más de 9.000 funcionarios del Ministerio de Justicia estuvieron 62 días en huelga en plena campaña electoral de 2008. El parón causó un grave colapso en los tribunales.

- Críticas al CGPJ y reprimenda de De la Vega. El PSOE y el PP acuerdan la renovación del Consejo General del Poder Judicial en septiembre de 2008. Bermejo queda al margen de las negociaciones y critica la nueva composición del órgano. "Hay que dar una vuelta profunda a su regulación", afirma el entonces ministro. De la Vega le replica: "Estoy segura de que el Consejo lo va a hacer bien. Tenemos que confiar en nuestros profesionales".

- Segundo pulso a Bermejo. El 21 de octubre, los secretarios judiciales efectúan un paro de tres horas en solidaridad con la sanción de dos años a la secretaria del juzgado de Sevilla por los errores judiciales del caso Mari Luz.

- Sanciones más duras a los jueces.Bermejo tilda de "provocación" la sanción de 1.500 euros al juez Rafael Tirado, que dejó sin ejecutar durante dos años una condena de cárcel contra el pederasta que supuestamente mató a la niña Mari Luz.

- Huelga de los jueces. Bermejo sufrió el miércoles pasado la primera huelga de magistrados de la historia. Tras ella, anunció una ley para impedir nuevos paros de jueces. De la Vega volvió a desautorizar al titular de Justicia al precisar que esa ley no es una prioridad del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009

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