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La marcha de un ministro polémico

Zapatero: "Fran, vuelve a Madrid, vas a ser el nuevo ministro"

Caamaño recibió la oferta por teléfono mientras seguía la campaña gallega

"Fran, ¿dónde estás?". "En Galicia presidente, estoy ayudando a los compañeros". "Pues, vuelve a Madrid, vas a ser ministro de Justicia". Esta es la conversación entre Francisco Fran Caamaño, secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, según relatan conocedores de la conversación. Este coruñés de Cee, que hace gala constante de su origen, se había desplazado el fin de semana a Galicia para hacer campaña en sitios de poco relumbrón, en pueblos pequeños.

La sorpresa fue el mensaje pero no la llamada. A Caamaño no le extraño recibir una llamada del presidente. Desde hacía cuatro años las llamadas de José Luis Rodríguez Zapatero al móvil de Caamaño eran muy habituales; casi siempre para comentar y conocer su opinión sobre el pormenor de alguna ley. La etapa de relación telefónica más intensa fue durante la tramitación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. A Zapatero, como profesor de Derecho Constitucional, le interesa muchísimo la opinión de Francisco Caamaño, catedrático de esa materia.

De inmediato, Caamaño telefoneó a su esposa para comunicarle su nuevo destino en política desde que en 2004 dejara el puesto de letrado del Tribunal Constitucional para ocupar el cargo de secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. Era su primera experiencia en política. El cargo se llama ahora Asuntos Constitucionales y Parlamentarios. Llegó de la mano de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, con la que también habló de inmediato. A las 17.45 cogió un avión en Santiago con destino Madrid, donde se reunió con su equipo de La Moncloa.

Y continuaron las llamadas a los y de los más cercanos: sus colaboradores José Luis Rodríguez y José de Francisco. Siguieron los abrazos telefónicos con el director del gabinete del presidente, José Enrique Serrano; con el vicesecretario general del PSOE, José Blanco y el portavoz parlamentario, José Antonio Alonso. Con los dos últimos, mantiene una relación muy estrecha, como también la tuvo con los dos anteriores portavoces parlamentarios: Diego López Garrido y, antes, Alfredo Pérez Rubalcaba.

"Ha sido la persona del Gobierno en muchas leyes; mucho más que muchos ministros", aseguran en el grupo parlamentario. Lo sabe muy bien el secretario general del Grupo Socialista, Ramón Jáuregui, que durante la legislatura anterior compartió los estatutos y las leyes de reconocimiento de derechos. "Moderado, mesurado, dialogante, conciliador...", estos eran los adjetivos que ayer se utilizaron en el Grupo Socialista para hablar de Caamaño. Hasta ayer el PP también los asumía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009