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Reportaje:Los escándalos que afectan al PP

El coreógrafo de cabecera de Francisco Camps

Álvaro Pérez presumía de ser amigo de Aznar y logró grandes contratos con el PP, que ahora reniega de él

La estrella de Álvaro Pérez Alonso, conocido familiarmente como El Bigotes en el PP de la Comunidad Valenciana, comenzó a declinar el pasado viernes día 6. Fue justo en el momento en que dos agentes policiales entraron en la Consejería de Turismo de la Generalitat valenciana y reclamaron el expediente 33/08 de la adjudicación a Orange Market, SL, del pabellón de la Comunidad Valenciana en Fitur, por un importe cercano al millón de euros.

Esa mañana había empezado bien para Álvaro Pérez, que ronda los 45 años. Al día siguiente tenía previsto hacer de anfitrión en el bautizo de su hija, un acto social organizado en Barcelona en el que pensaba volver a exhibir sus poderosas amistades. Al fin y al cabo, saludaban con respeto en la sede del PP valenciano a este especialista en eventos que se ocupaba personalmente desde hacía varios años de la puesta en escena de todos los actos de partido en los que intervenía Francisco Camps. El bautizo iba a ser una nueva oportunidad de demostrar su habilidad para las relaciones públicas ante su amigo Francisco Correa, a quien había otorgado el honor de ser el padrino de su hija. Pero al poco de llegar al despacho, Pérez se percató de que las cosas se torcían de manera irremediable.

Hacía de regidor en los mítines, llenaba las sillas vacías e imprimía camisetas

El Bigotes era el más caro, pero siempre estaba dispuesto

Antes de saber que el padrino de su hija, y supuesto cabecilla de la trama que investiga Garzón, había sido detenido, Pérez ya tenía en la puerta de Orange Market a un par de policías dispuestos a requisar hasta el polvo de las mesas. Los agentes comunicaron a Pérez y al consejero delegado de Orange Market, Cándido Herrero, su condición de imputados y se llevaron cerca de 25 cajas con documentación.

Tras salir los agentes por la puerta de Orange Market, ubicada en la céntrica calle de Colón de Valencia, a un tiro de piedra de su casa -una lujosa vivienda en la plaza de Porta de la Mar-, Álvaro Pérez tomó una decisión: mantener la celebración familiar y hacer una ronda telefónica para comunicar a sus ilustres invitados del Partido Popular lo sucedido. "Si no podéis venir, lo entenderé", les dijo. La mayoría optó por excusarse, aunque uno de sus más allegados, el director general de Ràdio Televisió Valenciana (RTVV), Pedro García, decidió ir y aceptó sustituir a Correa como padrino de la niña.

La celebración del fin de semana dio paso a la detención de Álvaro Pérez en Valencia el pasado lunes. El arresto confirmó que los cargos políticos que un año antes habían acudido a su boda con la modelo Noemi Ramal ahora le daban la espalda.

A este hombre de bigotes prusianos, fumador de puros habanos, amante de las motocicletas de lujo y los trajes de sastrería, la vida llevaba muchos años sonriéndole. Vinculado al mundo de la farándula -participa también en una sociedad con el actor Andrés Pajares-, Álvaro Pérez aterrizó en Valencia con Special Events, una de las firmas de Francisco Correa que organizaba campañas electorales y actos para el PP de José María Aznar.

Excelente relaciones públicas para unos y un "fantasma" para otros, Álvaro Pérez presumía constantemente de sus relaciones en el PP, con Aznar a la cabeza. En 1993 ya se hizo notar en el mitin de Mestalla, el mayor que han montado nunca los populares en Valencia. En 1999 y 2003 se ocupó de la campaña electoral autonómica del PP. Así se consagró. Ese último año se constituyó en Algemesí, una ciudad de interior de 30.000 habitantes, Orange Market, auspiciada por otro de los detenidos por Garzón, el ex dirigente del PP gallego y mano derecha de Correa, Pablo Crespo.

Y una cosa llevó a la otra. Pérez se compró un impresionante chalé para los fines de semana en La Nucia (Alicante), se estableció junto a las clases más pudientes de Valencia y se convirtió en una especie de asesor de cabecera del PP valenciano, que no ocultaba su satisfacción por el buen resultado mediático de sus puestas en escena. Álvaro Pérez era el coreógrafo más caro, pero siempre estaba dispuesto. Con una empresa de apenas media docena de trabajadores, hacía lo que se fuese necesario para que los actos del PP valenciano fuesen un éxito. Hacía de regidor en los mítines, daba paso a los aplausos, vigilaba la realización televisiva, llenaba las sillas vacías, completaba montajes de otros o imprimía camisetas. A menudo, se le veía en primera fila con los líderes.

En 2005 la Generalitat le otorgó su primer concurso para montar el pabellón de Fitur. Aunque Orange Market también ha logrado otros contratos con la Administración y ha sido proveedora de servicios de otras empresas que han trabajado para la Administración valenciana.

En 2007, Pérez llevó la campaña electoral de Francisco Camps. Una campaña que en el PP regional dirigió el vicepresidente del Gobierno valenciano, Vicente Rambla. El mismo que recientemente adjudicó, a través de una empresa pública, un evento a Orange Market para la salida de la Volvo Ocean Race, la vuelta al mundo de vela, desde Alicante, por 445.000 euros.

El presidente Camps, su vicepresidente Rambla, el secretario regional del PP, Ricardo Costa, y el director general de RTVV, Pedro García, entre otros cargos, acudieron el 14 de marzo del año pasado al enlace matrimonial entre Álvaro Pérez y Noemi Ramal, una modelo que ejerció de mamachicho en Telecinco y que dio las campanadas en Canal 9 en el show del último fin de año.

Quienes compartieron mesa y mantel en las segundas nupcias de Álvaro Pérez en el edificio Veles e Vents -el icono de la Copa del América en el puerto de Valencia- y mantuvieron alegres conversaciones y reuniones de trabajo, ahora reniegan de él.

La dirección regional del Partido Popular ha cortado esta semana sus relaciones con Orange Market. Fuentes del PP regional dicen que desconocían sus relaciones con Francisco Correa, con quien pensaban que había roto hacía años. El Gobierno valenciano intenta desde hace días minimizar al máximo sus relaciones con Orange Market, pero sigue sin dar una relación de los contratos suscritos. Atrás quedan los años de vino y rosas de Pérez con la cúpula del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de febrero de 2009