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El 'caso Eluana' desemboca en un conflicto entre poderes en Italia

La resistencia del presidente disuade a Berlusconi de burlar al Tribunal Supremo para impedir la muerte de la mujer que está en coma desde 1992

El Gobierno de Silvio Berlusconi se columpió ayer durante todo el día entre la farsa, el disparate jurídico y el bochorno. Acuciado por las presiones de los católicos más integristas, el Ejecutivo redactó y dio a conocer el borrador de un decreto urgente elaborado a medida para impedir la ejecución de la sentencia de la Corte de Apelación de Milán, refrendada por el Tribunal Supremo, que autorizó a suspender la alimentación e hidratación artificial que mantiene viva a Eluana Englaro. La mujer está en coma vegetativo desde 1992 tras sufrir un accidente.

Las dudas mostradas por el jefe del Estado, Giorgio Napolitano, quien dos días antes había pedido al Parlamento que legisle "con serenidad" sobre el testamento vital, frenaron a última hora las intenciones del Ejecutivo, que pretendía llevar el decreto al Consejo de Ministros de hoy. Napolitano tiene capacidad de vetar los decretos del Gobierno. También influyó el escándalo organizado por el Partido Demócrata (PD), y la perplejidad de Gianfranco Fini, presidente de la Cámara, pidiendo "reflexión" a su Gobierno.

Pese a que Berlusconi, en su entorno, se había mostrado hasta ahora partidario de respetar la decisión de la familia Englaro, ha dado alas al sector más conservador de su Gobierno. Éste, conducido por la secretaria de Estado de Sanidad, Eugenia Roccella (integrista pro-vida), ha hecho suyas las apelaciones más apocalípticas de la Curia y lanzó ayer a los cuatro vientos el borrador del decreto.

Choque institucional

Las consecuencias eran previsibles. Y de signo casi tan destructivo como un pequeño golpe de Estado: conflicto institucional con el presidente de la República, agudizar el malestar del ya indignado poder judicial, dividir a la coalición del Gobierno, y ponerse en contra a la mayoría de italianos (cercana al 85%) que estos días ha declarado en los sondeos su postura respetuosa con los Englaro. "Es una señal antidemocrática fortísima", dijo la senadora del PD Anna Finocchiaro. "El Gobierno ignora un proceso judicial que llegó al Supremo. Es un síntoma más preocupante que en los anteriores Gobiernos de Berlusconi: reduce a nada el papel de la Justicia".

El decreto ley, de un solo artículo, dice que, "a la espera de la aprobación de una completa y orgánica disciplina legislativa en materia del fin de la vida, la alimentación y la hidratación, en cuanto formas de ayuda vital y fisiológicamente indicadas para aliviar el sufrimiento, no pueden en ningún caso ser rechazadas por los sujetos afectados ni por quien asista a sujetos que no pueden valerse por sí mismos".

Los abogados de la familia, Vittorio Angiolini y Giuseppe Campeis, explicaron que "se trata de una hipótesis constitucionalmente nunca antes vista en la Italia republicana, usar un decreto de urgencia para bloquear una sentencia jurisdiccional específica, no impugnable y sometida a verificación judicial de todo tipo".

Entretanto, se supo también que la Fiscalía de Udine ha abierto una investigación entre los médicos, amigos y parientes de la mujer para tratar de aclarar dos cosas: si el protocolo médico decidido es ajustado a lo que pide la sentencia, y averiguar si Englaro expresó o no, estando en plena posesión de sus facultades, su voluntad de no ser mantenida artificialmente con vida.

Otra farsa muy italiana, puesto que el Supremo consideró ya probado que Englaro expresó esa voluntad tras haber visto a un amigo en la misma situación. En medio del dislate, las palabras del padre, Beppino Englaro, en un programa de la RAI, volvieron a sonar como una oda a la razón. "Cuando Eluana no esté con nosotros, volveré a una dimensión humana. He vivido en una dimensión inhumana. Mi hija ha sido violada, continuamente invadida en su cuerpo, objeto de una violencia que ella habría definido como inaudita, inconcebible e inaceptable". Si a Berlusconi no se le ocurren más novedades, el protocolo de suspensión del tratamiento artificial comenzará hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de febrero de 2009