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Reino Unido teme más paros por xenofobia

A pesar del gesto del Gobierno de Gordon Brown de recurrir a un mediador independiente, la huelga que afecta a una veintena de plantas energéticas del país, bajo el lema Empleos británicos para los trabajadores británicos, amenaza con seguir extendiéndose por el Reino Unido. El comité de empresa de la planta nuclear de Sellafield (noroeste) votaba en la madrugada de ayer a favor de sumarse al paro ilegal que ya afecta a más de tres millares de empleados en una veintena de compañías petroleras y gasísticas, y que sus artífices pretenden reanudar a partir de mañana.

Los huelguistas exigen al Ejecutivo laborista la adopción de medidas proteccionistas para evitar la contratación de mano de obra extranjera -lo que contraviene el libre tránsito de trabajadores en el mercado de la UE-, amparándose en unas declaraciones del primer ministro, al poco de asumir el cargo, garantizando la defensa del empleo de los nacionales. Estas movilizaciones impopulares, que han despertado entre la población el temor a la falta de suministros energéticos, tuvieron su espoleta en el contrato que la compañía Total suscribió con la firma italiana IREM en el condado de Lancashire (noreste) para la construcción de una planta de desulfuración en la que trabajan 300 empleados extranjeros, a los que se sumarán otros 200 el próximo mes. La plantilla británica iniciaba una huelga salvaje hace cinco días, que se ganaba el viernes el apoyo de los trabajadores de otras empresas de Inglaterra, Escocia y Gales.

Algunos analistas han bautizado la movilización como el nuevo invierno del descontento, reedición de las tensiones laborales que asolaron el Reino Unido a raíz de la recesión de los años setenta, pero la mayoría coincide en que la presente situación responde al vértigo ante la economía globalizada. Brown ha advertido desde el Foro de Davos (Suiza) contra las tentaciones proteccionistas, pero sus declaraciones coincidieron con la noticia de que su Gobierno ahondará en las nacionalizaciones para salvar la economía, en este caso la de las escuelas privadas que afrontan la bancarrota.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 2009