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La industria musical exhibe su pesimismo de presente y futuro

El Midem, la mayor feria del sector, echa el cierre con malos augurios

El Midem de Cannes, la mayor feria de la industria musical, cerró ayer sus puertas bajo nubarrones de pesimismo. Durante estos últimos días, en la Costa Azul francesa, la música ha cedido su protagonismo a la búsqueda de complicadas ecuaciones para mantener la industria como un negocio rentable. Pero la persiana de la feria se cerró con malas constataciones y oscuros augurios. "Estamos razonablemente mal", reconocía ayer una fuente cercana a la organización. "Si esto sigue así, en 2010 se habrá convertido en una feria de amigos sin nada importante que decir".

Las cifras que hay encima de la mesa respaldan esta sombría previsión. Para empezar, este año los participantes en la feria (discográficas, empresas de licencias, managers, promotores...) han descendido un 30% con respecto a la de 2008, según datos oficiales. Más cifras: un informe del Centro de Investigación del Mercado del Entretenimiento y de la Cultura (CIMEC) publicado a pocas horas de la clausura aseguraba que el 96% de los españoles que descargó música el año pasado a través de Internet lo había hecho gratis a través de los sistemas de intercambio de archivos P2P ("Un sistema alegal", reconocía Eduardo Bautista, presidente de la SGAE, en un encuentro con periodistas españoles).

Los huecos por donde se cuela el optimismo son escasos y para salvar la debacle se mira en direcciones diferentes. En primer lugar hacia China y Asia, en general. "Es un mercado interesante e intrigante", reconocía Francisco Galindo, director de la Fundación Autor en boca de Sound of Spain, la plataforma que aglutina varias entidades españolas con la que España se ha presentado en el Midem. "Oriente es un gran mercado para España y cuanto antes empecemos, antes comprenderemos sus reglas y antes veremos los resultados, que pueden ser tangibles en dos o tres años".

La próxima batalla parece ser la de calidad de sonido en Internet. Eso se llama MP7, el algoritmo de compresión de música del futuro que, según algunos especialistas, en menos de tres años convertirá al MP3 en unas siglas prehistóricas. El nuevo sistema tiene un ancho de sonido superior y, sobre todo, consigue la autenticidad del sonido que el CD y el MP3 han arrebatado al vinilo. "Que las canciones se conserven en MP3 es como si la Filmoteca Nacional guardase las obras de Buñuel en vídeo VHS", explicaba Bautista convencido en el futuro del MP7.

Una de las pocas notas positivas de este Midem ha estado en el homenaje rendido a Michael Eavis, máximo responsable del festival de rock más importante del mundo: Glastonbury. Calvo, con una poblada barba hippy, el afable Eavis, y todavía jefe del festival a sus 73 años, se presentó el martes en el Midem para recibir un reconocimiento ecológico por su implicación en el medio ambiente (el 70% de la basura del festival acaba reciclada).

Pese a la crisis -musical y global- Eavis no ha perdido la sonrisa. "Estoy muy orgulloso del festival", dijo al recibir el galardón y anunciar que lleva ya vendido el 90 % de las entradas de este año. "Claro que me preocupa la situación actual de la música, pero lo importante de mi granja siguen siendo las vacas". Lo primero es lo primero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de enero de 2009