Responsabilidad antes que solidaridad

Vaclav Bartuska, embajador especial para Seguridad Energética de la República Checa, de visita ayer en Kiev, es muy duro con los países del centro y del este de Europa que reclaman solidaridad cuando, mantiene, no han dado pruebas de responsabilidad.

En su aportación a un opúsculo sobre la relación energética entre Rusia y la UE preparado por el Centro para la Reforma Europea, un think-tank británico, el zar de la energía checo reparte mandobles entre los países de la ampliación que "creían que la entrada en la UE y en la OTAN les daría suficiente seguridad en todos los ámbitos". La crisis ruso-ucrania del gas de hace tres años les abrió los ojos: "Se dieron cuenta de su vulnerabilidad y de que ni la OTAN ni la UE proporcionan seguridad energética".

Bartuska revela que los países bálticos, 17 años después de obtener su independencia, siguen atados a la red eléctrica que servía y sirve a las 15 repúblicas soviéticas y Mongolia. "Están ahí porque les viene bien: electricidad barata de Rusia y despreocupación de cuestiones técnicas", señala. Ídem para el gas en la región. "La República Checa es el único país del centro y del este de Europa que ha diversificado su aprovisionamiento de petróleo y gas" a costa de gravosas inversiones, con el crudo llegando vía Alemania y con Noruega como socio gasista.

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