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AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA

Europa planea mayores telescopios

Europa, o al menos sus astrónomos, ha hecho los deberes para el Año Internacional de la Astronomía que hoy comienza. La organización Astronet, apoyada por la Comisión Europea, ha producido un plan para las próximas décadas en el que se definen los desafíos científicos planteados y la forma de encararlos con la mejor relación entre coste y beneficio. Un telescopio terrestre enorme, con un espejo segmentado de 42 metros de diámetro, y la participación en un gran radiotelescopio que es un proyecto mundial son las dos instalaciones más espectaculares que incluye el plan. Éste también entra en aspectos menos llamativos pero igualmente importantes, como la participación de la industria, los recursos humanos, las comunicaciones y el proceso de datos, la educación y divulgación y, sobre todo, el coste.

En el proyecto para las próximas décadas participan 28 países

El aumento de fondos equivale a un euro por ciudadano y año

La astronomía europea está en buen estado actualmente. Los cuatro telescopios ópticos VLT (de 8,2 metros de diámetros) de la organización astronómica ESO y los instrumentos de radioastronomía y espaciales constituyen una base sólida sobre la que preparar el futuro. Es lo que han hecho más de 60 expertos seleccionados por Astronet, que fue creada en 2005 por las principales agencias europeas que financian los proyectos astronómicos. Tras un periodo de consultas, el plan ha sido aprobado por los astrónomos de 28 países europeos, que suman una población total de 500 millones de personas.

Europa gasta actualmente 2.000 millones de euros anuales en la investigación del universo. Llevar a cabo el plan de Astronet requerirá un aumento de alrededor de un 20% de la financiación, lo que supone menos de un euro por año por ciudadano europeo, según los cálculos de la organización. Los proyectos que recoge el plan suponen una inversión superior a los 10 millones de euros cada uno, y las primeras decisiones se tomarán a partir de 2009. Algunos de los mayores se harán en cooperación con países de otros continentes.

El telescopio de 42 metros todavía no dispone de otro nombre que el obvio de Telescopio Europeo Inmensamente Grande (E-ELT, en sus siglas en inglés), para significar que su tamaño es bastante mayor que los actuales VLT (las siglas corresponden a Telescopios Muy Grandes). Está ya incluido en el Plan Europeo de Infraestructuras de Investigación, en el que se estima el coste de construcción en 950 millones, de 2010 a 2017. Será el mayor del mundo en los rangos de observación del óptico y del infrarrojo cercano. Permitirá el estudio de los planetas y los discos protoplanetarios situados fuera del Sistema Solar (alrededor de estrellas diferentes del Sol), de la formación de las galaxias y de la energía oscura. En palabras del director general de ESO, Tim de Zeeuw: "Que el E-ELT esté en lugar prioritario en el plan significa un fuerte apoyo por parte de la comunidad astronómica europea. Este proyecto emblemático hará mejorar la imagen científica, tecnológica e industrial de Europa".

El segundo gran proyecto lleva el nombre de Batería del Kilómetro Cuadrado (SKA en sus siglas en inglés) y será un conjunto de antenas distribuidas por buena parte de un continente, cuya área total de captación de las ondas es un kilómetro cuadrado. Europa quiere participar con un 40%.

Otros proyectos importantes de menor coste son un telescopio solar de cuatro metros que se construirá en las islas Canarias; una batería de instrumentos ópticos especializados en detectar las emisiones de rayos gamma procedentes de agujeros negros y otros acontecimientos de alta energía en el universo, y un telescopio submarino para detectar neutrinos, las partículas subatómicas que pueden atravesar la Tierra sin apenas interactuar con nada y que transportan información de algunos de los fenómenos más violentos del cosmos.

En el apartado espacial, el plan de Astronet propone algunas ambiciosas misiones para la próxima década, gran parte de las cuales están incluidas en el plan propio de la Agencia Europea del Espacio. Entre las prioritarias para Astronet está una misión que estudiaría las ondas gravitacionales procedentes del Big Bang y los agujeros negros; otra de observación en rayos X para distinguir galaxias, cúmulos de galaxias y estrellas con un detalle nunca logrado hasta ahora, y dos misiones para estudiar los planetas Júpiter y Saturno y sus satélites.

Las recomendaciones contenidas en el plan se refieren a cómo mejorar el rendimiento científico de las instalaciones astronómicas ya existentes con la menor inversión posible. Un problema serio es la dispersión en la gestión de los actuales telescopios europeos pequeños y medianos, que impide, entre otras cosas, que se puedan utilizar como soporte de las misiones espaciales. Astronet va a revisar el aprovechamiento, la gestión y la financiación de los pequeños telescopios, los radiotelescopios y los grandes telescopios (como el GTC español), por este orden. Señala asimismo la necesidad imperiosa de tener acceso a infraestructuras informáticas, y a laboratorios de última generación para los trabajos no directamente observacionales. El éxito de todo lo que se haga en el futuro depende, sin embargo, de la formación de científicos e ingenieros en cantidad y calidad suficientes para todas las tecnologías utilizadas en astronomía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de diciembre de 2008