Gómez rastrea la cara política de 'Simon Boccanegra'

Un "pánico cerval" y el exceso de trabajo han mantenido al actor y director escénico José Luís Gómez alejado de la ópera. Tras una primera experiencia en el teatro de la Bastilla de París, en 1992, con Carmen, no había vuelto a enfrentarse a ella, a pesar de las propuestas recibidas. Finalmente, ha dado el paso porque el Liceo le convenció para llevar a escena Simon Boccanegra, una de las óperas menos conocidas de Verdi, que lleva 19 años sin verse en el coliseo barcelonés.

El director se ha lanzado al proyecto en compañía del director musical Paolo Carignani. Lo ha hecho con toda su pasión, pero tratando de huir de "lecturas simplemente modernizadoras". Y eso que, a su juicio, "la ópera, como el teatro, necesita audacia". A partir del próximo martes, el Liceo mostrará cómo Gómez ha jugado la suya. El filón lo ha encontrado en la dimensión política de Simon Boccanegra, un corsario de turbio pasado que dedica la mayor parte de su vida a regenerarse y que acaba convertido en un héroe. Así, se ha fijado especialmente en "el republicanismo nuclear que anima la escena y que está en el corazón del propio Verdi".

Perdonar al enemigo

Gómez también ha querido destacar "algo grandioso en la figura de Boccanegra: la capacidad para perdonar al enemigo". En cuanto al resto de personajes de la pieza, dice de ellos que son "arquetípicos". El político ejemplar, el enemigo, el traidor y la hija abandonada conviven en la historia, que permanecerá en el Liceo (coproductor del montaje junto al Grand Théâtre de Genève) hasta el 14 de enero.

La escenografía de la ópera, diseñada por Carl Fillion, es sobria y austera, aunque de gran complejidad técnica. "Hemos ido a buscar aquellos elementos esenciales", señala Gómez. Algo que casa muy bien con su propia trayectoria. "El centro de mi evolución personal ha sido despojarme cada vez más". El vestuario, obra de Alejandro Andújar, también apuesta por la estilización: está inspirado en la época de la Revolución Francesa y a lo largo de la representación evoluciona de una manera muy orgánica hasta la actualidad.

El director se muestra muy satisfecho con el trabajo de un reparto encabezado por Anthony Michaels-Moore, Krassimira Stoyanova, Giacomo Prestia, Neil Shicoff y Marco Vratogna. "Hace falta una vida entera para ser un buen cantante, y una vida entera para ser un buen actor", concluye como declaración de principios.

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