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Reportaje:

"Estaré hasta que el pueblo mande"

Hugo Chávez celebra 10 años en la presidencia venezolana pidiendo a sus seguidores un mandato perpetuo

El sábado se cumplieron 10 años de la primera vez que Hugo Chávez fue electo presidente de Venezuela. En un decenio, el país ha cambiado de Constitución, de nombre, de moneda, de huso horario y de símbolos patrios. Aparte de esto, se ha disparado la inflación y la inseguridad, hay un enorme desabastecimiento, y las constantes crisis con sus vecinos y con EE UU se han intensificado. Y para que esa "transformación revolucionaria" continúe, la aspiración de Chávez y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es que la nación no cambie de presidente.

El sábado, en la celebración de este aniversario del Gobierno, el mandatario venezolano reiteró su deseo de "ir a por 10 años más". Ante cientos de sus seguidores, congregados frente al Palacio de Gobierno, Chávez ha pedido nuevamente a los venezolanos que aprueben la enmienda constitucional que permitirá su reelección indefinida. "Es necesario", dijo, "para llevar adelante con éxito y sin retorno posible, el proceso revolucionario que ya tiene un rumbo definido, que tiene contenido ideológico: el socialismo bolivariano. Para avanzar estos próximos 10 años sin perturbaciones que lo pongan en riesgo, debemos triunfar en el camino de la revolución".

"Yo ya no soy yo. Yo soy el pueblo", gritó el mandatario en un acto en Caracas

Desde que fue electo en 1998, Chávez ha acumulado tres periodos de Gobierno. El primero, de 1999 a 2000, estuvo marcado por la convocatoria de una Asamblea Constituyente que, entre otros cambios, amplió el mandato presidencial de cinco a seis años y estableció la posibilidad de que el presidente fuese reelegido "de inmediato y por una sola vez" para un nuevo periodo.

Gracias a esta reforma, Chávez volvió a jurar como presidente en 2000 y fue reelegido en 2006. Su nueva propuesta de enmienda es que la frase "de inmediato y por una sola vez" sea eliminada del artículo 230 de la Constitución para poder ser candidato a las presidenciales de 2012, y así sucesivamente.

"Yo estaré aquí hasta que el pueblo quiera y hasta que el pueblo mande, no hasta que manden cuatro pitiyanquis enloquecidos por el odio y el egoísmo", exclamó Chávez el sábado contra quienes le califican de autoritario. "Yo ya no soy yo. Yo soy el pueblo", gritó exaltado.

La reforma comenzará a ser discutida esta semana en la Asamblea Nacional y se prevé que en febrero de 2009 se convoque un referendo popular para que el país decida si la aprueba o no. La oposición confía en que logrará mantener o superar la votación que obtuvo en el referendo del 2 de diciembre de 2007, cuando fue rechazada una reforma constitucional similar con el 51% de los sufragios en contra y el 49% a favor. En caso de que así fuera, si Chávez no logra su propósito, deberá abandonar el poder en 2012. De lo contrario, comenzará la etapa que el mismo presidente ha denominado el "tercer periodo revolucionario", entre 2009 y 2019.

Desde que el presidente hizo pública su primera propuesta de reforma en 2007, ha insistido en que de su permanencia en el Palacio de Miraflores dependerá la culminación de una gran obra revolucionaria que ha sido delineada con años de antelación y que comenzó, incluso, antes de su llegada al poder. "Ésta es una revolución y vinimos para quedarnos, usted no puede cambiar a Picasso mientras pinta el Guernica", dijo durante la campaña pasada. Hace 10 años, sin embargo, justo en la época que el presidente califica como de su "primer periodo" revolucionario, la preocupación del candidato Hugo Chávez era desprenderse de todo lo que pudiera parecerse al socialismo.

El 5 de diciembre de 1998, un día antes de las elecciones presidenciales, Chávez ofreció una entrevista al periodista Jorge Ramos, de la cadena de noticias CNN en español. Entre otros temas, el candidato insistió en que su voluntad era entregar el poder en cinco años si resultaba electo presidente -"incluso antes", dijo- y aseguró que no tenía intención de nacionalizar ninguna empresa, en especial si se trataba de algún medio de comunicación. Y a la pregunta "¿para usted Cuba es una dictadura o no?", respondió: "Sí, es una dictadura, pero no puedo yo condenar a Cuba".

Días antes también había sido contundente en la definición que hizo de sí mismo durante un programa del comentarista peruano Jaime Baily: "Yo no soy socialista. Yo creo que el mundo de hoy, la América Latina que viene, requiere un salto adelante, vamos más allá del socialismo, incluso más allá del capitalismo salvaje. Yo creo en un proyecto humanista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 2008