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Memoria de un navegante

Urdaneta, el cosmógrafo y descubridor del Pacífico

El quinto centenario de su nacimiento ensalza su gesta

José Ramón de Miguel, autor de la biografía de Andrés de Urdaneta (Ordizia, 1508-Ciudad de México, 1568), es capitán de Marina Mercante y fue su curiosidad por investigar a los navegantes vascos que intervinieron en las grandes exploraciones ultramarinas en el siglo XVI la que le llevó a estudiar la figura del descubridor de la ruta de retorno de Asia a América por el Este. Urdaneta consiguió realizar el llamado Tornaviaje en 1565, cuatro décadas después de que otro guipuzcoano, Juan Sebastián Elcano, hubiera dado por ver primera la vuelta al globo.

Desde entonces, Andrés de Urdaneta es su pasión. Que facetas de su vida estén aún por investigar y descubrir entre la nebulosa de la historia, es ya de por sí un aliciente. Aunque no lo es menos el placer de ir penetrando en el perfil de este personaje hasta ahora simplificado en su condición de fraile y minimizada en su faceta de navegante, astrónomo y cosmógrafo. Su gran mérito, pese a haber sido ignorado durante tres siglos, ha sido haber descubierto y ejecutado una nueva ruta comercial: la del retorno de Asia por el Este, que unía Filipinas con el puerto de Acapulco y que, a través de México y el puerto atlántico de Veracruz, llevaba las riquezas de Oriente hasta España. Con ello inició la principal ruta de navegación comercial, que duró 250 años.

Participó con 17 años en la expedición a las islas Molucas con Elcano

"Aprendió el clima y todos los sistemas de navegación del océano Pacífico"

El récord que estableció al volver de Filipinas por el Este duró un siglo

Urdaneta realiza esta gesta con más de 50 años y después de cinco de preparación minuciosa. Para entonces tenía un conocimiento profundo del Pacífico, donde estuvo viviendo diez años, tras llegar a las islas Molucas con la expedición de García de Loaysa, en la que se embarcó en 1525, como ayudante de Elcano, con apenas 17 años. Esta experiencia tiene, según su biógrafo, una importancia decisiva. "Aprendió el clima y todos los sistemas de navegación de aquel océano. Y, lo que es más importante, los idiomas locales de las distintas islas, que le permiten relacionarse directamente con los nativos. Llegó incluso a Japón diez años antes que Francisco Javier", relata De Miguel.

Los informes económicos que hace sobre la producción de especias de cada isla son tan minuciosos que reflejan a "un hombre muy práctico, con una mentalidad moderna". Y a su regreso a Castilla, en 1536, llega con la idea de que "es imposible poder ir y no volver", para vender a las autoridades que se puede realizar el tornaviaje.

Aún le faltarían 30 años para probar la idea que siempre persiguió y por la que regresó a México como corregidor. Su destino en tierra no le impidió observar e informar de las expediciones marítimas por el Pacífico que ordenaba Hernán Cortés, hasta conseguir el encargo de la Corona.

La preparación del Tornaviaje en cinco años fue tan minuciosa, que "logra que discurra todo como lo había planeado", según De Miguel. En el relato de la hazaña escrito al regreso, Urdaneta viene a decir, casi como César: "salimos, navegamos y llegamos". Su proyecto empieza por construir las naos -miden 28 metros para 60 personas- en Acapulco, el puerto que él promociona frente al de La Navidad, que está al Norte, por su mejor conexión con el de Veracruz.

El navegante controla con rigor todos los detalles. Selecciona con psicología la tripulación para conseguir cohesión social y así evitar motines. Y en este viaje, comandado por Legazpi, que es de Zumarraga, "incluye un 33% de guipuzcoanos elegidos en México y que se supone que se conocen". Incluso al hacer la lista de provisiones "es un avanzado", apunta De Miguel. En un informe al virrey precisa que "es necesario incluir alimentos frescos para buscar la salud de la tripulación", y selecciona, entre otros, habichuelas, ananás, cocos, etc. para evitar el escorbuto durante la larga duración del viaje.

La ida a Filipinas se desarrolló en dos meses, con los vientos alisios a favor, como ya otros navegantes habían hecho. Una vez allí, permanecieron cuatro meses reparando los barcos y esperando el tiempo a favor para iniciar, a primeros de junio, el regreso. "Aprovecha los últimos ramalazos del monzón del Suroeste, un viento estacional que sopla seis meses de un lado y seis de otro, para subir en latitud a la altura de Japón", relata José Ramón de Miguel. "A esa altura ya logra huir de los ciclones tropicales y coge los vientos normales del verano, que van cambiando conforme se va moviendo la expedición a lo largo de cuatro meses. Una vez arriba coge la corriente de Ártico, cuya existencia conocía, para bajar costeando por la costa de Estados Unidos hasta el puerto de La Navidad, que pasa de largo para llegar, tras ocho días, a Acapulco, como lo tenía planeado", describe su biógrafo. Con los cuatro meses que duró el viaje estableció un récord que se tardó cien años en superar. Y en la descripción que Urdaneta hace de la expedición, esta vez comandado por un sobrino de Legazpi de 18 años, muestra su inequívoca autoridad sobre el conjunto de la misma al afirmar que "el comandante se portó bien".

Un congreso analiza al 'hombre moderno'

El quinto centenario de Urdaneta se cierra con la celebración entre hoy y el próximo viernes del congreso internacional Andrés de Urdaneta: un hombre moderno que organiza el Ayuntamiento de Ordizia y reunirá en la villa natal del navegante a estudiosos de su figura procedentes de México, Filipinas, Japón, Portugal y España. "Se trata de un espacio de reflexión y de aportación de todas las investigaciones que hayan surgido en los estudios que se han estado trabajando durante este año", apunta el alcalde José Miguel Santamaría.

El programa ya es un reflejo de los muchos prismas de Urdaneta que han sido objeto de disección. La ponencia inaugural correrá a cargo del padre agustino Isacio Rodriguez, que hará un "apunte biográfico". Por la tarde, Manuel Lobato, del Instituto de Investigación Científica Tropical de Lisboa, hablará sobre la acción política de Urdaneta y su descripción de las Islas Molucas.

El biógrafo del navegante, José Ramón de Miguel, expondrá su tesis sobre las dificultades del Tornaviaje, mientras que el profesor de la Universidad de Sevilla Juan Gil impartirá la charla Urdaneta en su entorno vasco. El historiador de la Autónoma de Madrid Patricio Hidalgo abordará su papel dentro de la historiografía indiana, conventual y moderna.

El trabajo científico de Urdaneta correrá a cargo del mexicano José Antonio Cervera, del Instituto Tecnológico de Monterrey, mientras que Thomas Hillerkuss Finn, de la Universidad Autónoma de Zacatecas (Mexico), disertará sobre sus años de funcionario de la Corona en la Nueva España. La mexicana Cristina Barrón hablará del Tornaviaje en el comercio transpacífico y García Abasolo, de los vascos que continuaron su labor.

Toshio Obi, de Waseda University de Japón, disertará sobre la Union Económica del Pacífico y la clausurá correrá a cargo del profesor de la Complutense, Leoncio Cabrero, con su ponencia Alegria,tristeza y ansiedad en la travesía del Galeón de Manila.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de noviembre de 2008

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