Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:POLÍTICA UNIVERSITARIA

Innovación y Universidad

El proceso de globalización económica ha modificado las condiciones de competitividad de las empresas, especialmente de las empresas ubicadas en los países desarrollados. Innovación y competitividad es el nuevo binomio que ha sustituido al modelo clásico que asociaba la competitividad con las ventajas en costes, especialmente en costes laborales. No es posible, ni socialmente deseable, igualar nuestros salarios con los que perciben los trabajadores de las economías emergentes. El futuro de las economías desarrolladas está en abrirse a nuevos sectores productivos intensivos en conocimiento; en la búsqueda permanente de mejoras productivas y organizativas que eleven la productividad; en el desarrollo de nuevos productos que cubran las nuevas demandas de la población vinculadas, por ejemplo, con las energías renovables o el crecimiento sostenible.

La universidad es, y en el caso del País Vasco de manera singular, el principal agente productor de investigación básica

La UPV tiene toda la legitimidad para reclamar un puesto privilegiado en las redes de innovación que están funcionando

La innovación no es un "producto" que se compra en el mercado y que se implementa a través de nuevos procesos de producción o nuevos productos. La innovación es, sobre todo, un proceso permanente de aprendizaje y creatividad que tiene lugar en el interior de las empresas y que se alimenta, entre otras fuentes, de las redes de conocimiento desarrolladas en el entorno en el que operan. La existencia de estas redes es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que la innovación se produzca. Pues bien, en los países desarrollados la universidad forma parte de esta red como uno de los principales suministradores de conocimiento nuevo, tanto por medio de su actividad docente como investigadora. La docencia a la que me estoy refiriendo no es la que se imparte en los ciclos de grado, aunque también. Entre las obligaciones de los profesionales universitarios se encuentra "mantenerse al día" de lo que se está produciendo en sus respectivos ámbitos de trabajo y transmitir este conocimiento a través de la docencia especializada que se imparte en los masters, seminarios y conferencias que organizan. La universidad es también, y en el caso del País Vasco de manera singular, el principal agente productor de investigación básica. Sin embargo, su presencia en las diferentes redes de innovación que se están generando en la comunidad autónoma es secundaria. La consecuencia más evidente de esta situación es una pérdida de eficiencia en la utilización de recursos públicos. La sociedad en general, y el tejido productivo en particular, apenas obtiene retornos, en forma de innovaciones, de las inversiones que realiza en la universidad.

Cambiar este estado de cosas no es fácil, pero es necesario y debe ser asumido como una responsabilidad de la universidad y, también, del Gobierno. No es fácil porque los fondos para investigación no son infinitos y su distribución es un juego de suma cero. La UPV-EHU, sin embargo, tiene el mejor y más acreditado perfil investigador de todas las instituciones, institutos y centros que se dedican a la investigación en el País Vasco, se mida como se mida dicho perfil (número de doctores, publicaciones en revistas científicas o participación en proyectos de investigación). La UPV-EHU, por tanto, tiene toda la legitimidad que le da su capacidad investigadora para reclamar un puesto privilegiado en las redes de innovación que están funcionando.

El trabajo que la universidad debe hacer para ocupar el puesto que le corresponde llevará tiempo, pero se conoce y algunos tenemos la voluntad necesaria para llevarlo a buen puerto. En primer lugar, se necesita una campaña de comunicación para que las empresas y las instituciones conozcan lo que hacemos, que es mucho y de gran calidad. En segundo lugar, es necesario cambiar nuestras estructuras de gestión para hacerlas más flexibles y mejor adaptadas a las empresas que demandan innovación. En tercer lugar, es necesario recuperar la figura de los contratos programa para garantizar una investigación básica de calidad. Y, en cuarto lugar, es necesario facilitar la movilidad de "ida y vuelta" del profesorado si con ello se contribuye positivamente a crear empresas innovadoras.

Marisol Esteban es catedrática de Economía Aplicada y candidata a rectora de la UPV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2008