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Reportaje:

Nueva entrega del enigma Larsson

La segunda parte de 'Millennium' prolonga el fenómeno del fallecido autor sueco

Stieg Larsson apenas comía y en un día llegaba a fumarse hasta cuatro cajetillas de Marlboro Light. En los últimos años de su vida, la falta de dinero le obligó a pasarse al tabaco liado. Podía beberse hasta veinte cafés y así, por las noches, después de volver de la revista donde trabajaba, escribir sin descanso las andanzas del periodista Mikael Blomkvist y de la salvaje Lisbeth Salander, la hacker menuda y tatuada que le acompaña en sus pesquisas. Larsson (Västerbotten, 1954-Estocolmo 2004) llegó a escribir 1.500 páginas que jamás vio publicadas.

Hoy la trilogía Millennium es un fenómeno editorial internacional. Su segunda entrega, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino), sale el próximo día 25 a la venta en España, donde ya se han vendido 300.000 ejemplares del primer libro, Los hombres que no amaban a las mujeres, cuya octava edición acaba de salir a la venta. Con el nuevo libro se confirma algo que se intuía en el primer tomo y que para muchos es la gran baza de Millennium: la fuerza de su personaje femenino. "Ella es una mezcla entre Pippi Calzaslargas, una guerrillera africana y el Dalai Lama", dice Kurdo Baksi, uno de los mejores amigos de Larsson, al preguntarle por Lisbeth Salander. Baksi, que aparece como personaje en el tercer tomo de Millennium, La reina en el palacio de las corrientes de aire, conoció al escritor en los años noventa. En perfecto español ("soy un kurdo sueco que estudió español en la universidad", explica al otro lado del teléfono) recuerda cómo en 1992 Larsson se puso en contacto con él: "Ese año un tipo al que apodaron El Hombre Láser mató a varios inmigrantes en Suecia, yo capitaneé un movimiento de protesta que pretendía paralizar durante 24 horas a todos los inmigrantes, que ninguno fuera a trabajar para defender sus derechos. Larsson me llamó, quería ayudarme y participar en la huelga. Curiosamente él era un hombre mucho más de acción que de palabras".

El nuevo libro confirma que la gran baza es su personaje femenino

Era un hombre marcado por una figura: su abuelo comunista

"Ella es una mezcla entre Pippi, una guerrillera y el Dalai Lama"

Poseía el mejor archivo sobre racismo y nazismo, sus obsesiones

Tímido y retraído al principio, Larsson se abría a sus amigos y le gustaba hablar con ellos hasta altas horas de la madrugada. Kurdo Baksi y él trabajaron juntos en revistas antifascistas. Allí empezó a fraguarse Millennium. "Al parecer él había escrito mucho pero un día lo quemó todo para empezar otra vez de cero. Así empezó esta serie, que iba a estar compuesta de diez libros y que al final solo se quedó en tres y medio". Ese medio forma parte del debate público que se ha generado en Suecia con la herencia del escritor, una fortuna que ha caído en manos de su padre y su hermano y no de su compañera. Larsson murió en 2004 de un ataque al corazón sin testamento. "A las dos de la tarde empezó a encontrase mal en el trabajo y a las seis ya estaba muerto".

Según su amigo, Larsson poseía el mejor archivo que existe en Suecia sobre racismo y nazismo, sus dos obsesiones. Tenía muchísimo material sobre Italia, España y Alemania. "España era un país muy importante para cualquier izquierdista sueco. No se puede entender la historia de Europa sin conocer bien lo que ocurrió en países como Italia, Alemania y España. Y Larsson guardaba mucha documentación sobre Franco".

Para muchos, el protagonista masculino de Millennium es un trasunto del escritor. El novelista español Lorenzo Silva, apasionado seguidor de la trilogía, lo niega: "Los tres libros tienen un nivel parecido pero la clave está precisamente en este segundo. Aquí está el corazón de la serie: ella. Es un personaje increíble, con su filosofía de la vida y sus frases lapidarias. Lisbeth es la gran desaparecida del segundo libro pero es el libro en el que la descubrimos del todo, su drama y su secreto. Para mí, sin duda, la voz de Larsson es la de ella".

"Lisbeth", continúa Kurdo Baksi, "tiene algo de Dalai Lama, porque sin paciencia nunca se gana en la vida; otras veces es una guerrillera, porque es su manera de enfrentarse a las cosas, y es Pippi, porque hay que perder el control y porque Pippi es la demostración de que en el desastre también está la solución".

Stieg Larsson era un hombre marcado por una figura: su abuelo. Sólo leía literatura anglosajona y detestaba el frío orden de la sociedad en la que vivía, la misma que no reconocía los campos de trabajo donde miles de comunistas fueron condenados. Entre ellos, su abuelo. Hijo de padres adolescentes, sus progenitores le llevaron a vivir con el abuelo cuando tenía cuatro años. "Aquel hombre era una obsesión para él... y toda su razón de ser. Su abuelo le hablaba mucho del campo donde estuvo recluido. Cuando le obligaron a volver con sus padres no se adaptó, no quería vivir con ellos, ya no eran sus interlocutores en el mundo".

Stieg Larsson recibía decenas de amenazas de grupos fascistas. Pese a ello, era un activista convencido. Todos los días se sentaba a responder a cada uno de los que le escribían insultándole. "Yo solía decirle que era una pérdida de tiempo. Que no debía hacerlo, que no había que responder a esa gente. Pero él les escribía folios y folios. Durante muchos años también respondía a las cartas que yo recibía insultándome y me decía lo mismo: "Si tú no les respondes lo haré yo e intentaré convencerles".

Un 'boom' mundial

- Éxito en Francia. Silvia Sese, editora de Destino, recuerda que compraron el libro al conocer el éxito en Francia, donde la editorial Actes Sud ya ha vendido más de dos millones de ejemplares de la trilogía.

- Cifras en España. En España se han vendido 300.000 ejemplares del primer libro, Los hombres que no amaban a las mujeres. La 8º edición acaba de aparecer.

- Italia. En este país se han vendido medio millón de ejemplares de los dos primeros tomos.

- Tercera entrega. El tercer libro, titulado La reina en el palacio de las corrientes de aire, se publicará en España el 5 de junio de 2009.

- Más de 30 países. Vietnam ha sido el último país que ha comprado los derechos de la novela de Stieg Larsson, que se ha publicado en más

de 30 países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de noviembre de 2008

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