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Zapatero confía en Sarkozy para participar en la cumbre financiera

El presidente afirma que la propuesta de la reunión fue de la UE y no de Bush

José Luis Rodríguez Zapatero no admite que sea la Casa Blanca la que decida unilateralmente la lista de invitados a la cumbre del próximo 15 noviembre en Washington. La conferencia para reformar el sistema financiero internacional, recordó ayer en Pekín el jefe del Gobierno, fue "promovida desde el Consejo Europeo por su presidente [Nicolas Sarkozy]" y responde a un "impulso de la UE", aunque se haya contado con otros países, empezando por Estados Unidos como primera potencia mundial, y se haya adoptado el formato del G-20, que reúne a los países más ricos y a las economías emergentes.

Frente a las reticencias de Washington a invitarle, Zapatero señaló que "lo que opine Estados Unidos es importante, lo que opine Europa también es importante y lo que opinen los países encuadrados en el G-20 también es relevante". En otras palabras, no admite las excusas del jefe del Estado francés y presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, quien ha trasladado a EE UU, en su condición de anfitrión, la responsabilidad de dejar fuera a España.

Aunque el Gobierno español sigue haciendo gestiones en todos los frentes, sus presiones se centran sobre Sarkozy, convencido de que éste tiene margen de maniobra y está en deuda con Zapatero por el apoyo que le ha brindado en momentos difíciles; por ejemplo, para reconvertir el fiasco de la cumbre de los países europeos del G-8, el 4 de octubre en París, en el éxito de la reunión del Eurogrupo una semana después.

Lo que rechaza Zapatero es que su mala relación con Bush sea la causa de la exclusión de España, como sostiene el PP. Recordó que la relación de Aznar y Bush fue inmejorable y, sin embargo, el presidente español nunca fue invitado al G-8 o el G-20.

El Gobierno está convencido de que de la cumbre de Washington saldrá un mandato para reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI), y quiere estar desde su origen en un proceso que considera "constituyente" y que se prolongará en otras reuniones en los próximos meses. Para lograrlo, esgrime dos argumentos. El primero, la solidez del sistema financiero español, que "está resistiendo a pesar de las fortísimas turbulencias"; y el segundo, su capacidad para formular propuestas concretas. "España tiene mucho que decir y lo va a decir. Queremos ir no por estar, sino porque queremos aportar y contribuir a no consentir tanta avaricia o que se engañe a tanta gente por voracidad".

Zapatero aprovechó la Cumbre Europa-Asia, que reúne a 43 jefes de Estado y Gobierno, para esbozar la "visión española" del nuevo sistema financiero, basada en la reforma del FMI para promover un sistema de supervisión con más rigor y transparencia. Se trata de que, al contrario que hasta ahora, "los mercados financieros sean accesibles y controlables por los ciudadanos a través de los Gobiernos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de octubre de 2008