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El mentalista pasó por falso médico

Los títulos universitarios ficticios permitieron ejercer a supuestos facultativos

Villafranca de los Barros / Málaga

Hay bastante movimiento una lluviosa tarde cualquiera en el centro de Villafranca de los Barros, el pueblo de 13.000 habitantes de la provincia de Badajoz donde ejerció como médico durante dos meses y medio Juan Carlos Cofrades a pesar de no serlo. Lo logró gracias a un título falso presuntamente expedido por la universidad privada de San Martín de Porres (Perú). Un diploma que el centro negó haber expedido cuando le preguntó el Colegio de Médicos de Cáceres, pero que ya le había permitido obtener la homologación oficial de su título y el alta, al menos provisional, en ese colegio de médicos, según el escrito de acusación de la Fiscalía de Cáceres, de 27 de abril de 2007.

Así se iniciaron las actuaciones judiciales contra Cofrades, o Carlos Santillana, el niño del barrio cacereño del Carneril que se convertiría con el tiempo en curandero, mentalista -aseguró haber acertado el Gordo de la lotería de Navidad en 2004-, escapista frustrado -en 2006 iba a permanecer cuatro días en un ataúd bajo tierra en Trujillo, pero los vecinos aseguraron que se salió el mismo día que entró- y, finalmente, en médico de dudoso título.

Cofrades aseguró ayer a este periódico por teléfono que es "vergonzoso" que se "esté vapuleando a un ciudadano normal y corriente" como él. Negó estar inmerso en una denuncia por mala práctica médica que casi le cuesta la vida a dos ancianos, como sostiene la policía, y aseguró que él es la víctima: "Fui yo quien denunció la trama", sostuvo en referencia a la red que acaba de desmantelar la Policía Nacional en la mayor operación contra títulos universitarios fraudulentos en España.

Han sido un total de 43 títulos supuestamente expedidos por campus peruanos, muchos de Medicina, pero también de Fisioterapia o Ingeniería. El Ministerio de Ciencia e Innovación, responsable de universidades, asegura que sólo llegaron a homologarse "media docena", ya que el resto de expedientes fueron paralizados por las investigaciones que comenzaron en el mes de mayo del año pasado.

En cualquier caso, sí lo estaba el de Cofrades. Fue contratado en la residencia para mayores que el Grupo Care tiene en Villafranca de los Barros. En abril, la Junta de Extremadura les comunicó que se le estaba investigado y le despidieron, explica la empresa en un comunicado. Una vez despedido, encargaron a un médico de verdad que comprobase los expedientes de los pacientes que había tratado Cofrades y no le constan malas prácticas en esta residencia.

Los médicos están allí a diario y controlan la mediación y los tratamientos, que en ningún caso prescriben ellos, sino el centro de salud correspondiente, insisten en la empresa, conscientes de que Cofrades estuvo ejerciendo esas labores durante dos meses y medio. Aseguran, además, que en sus centros el doctor "nunca llega a tocar al paciente", sino que lo hace a través de los enfermeros.

Tocase lo que tocase el presunto doctor, las actuaciones que estaba llevando a cabo un juzgado de primera instancia de Cáceres, informa un portavoz judicial, serán remitidos pronto a los juzgados de San Sebastián que centraliza el caso de los 27 detenidos y 12 imputados en la Operación Estudiante.

Desde Alicante y Málaga

Los títulos, vendidos por unos 18.000 euros, los ofrecían dos personas a través de sendas academias, una en Alicante y otra en Málaga. El dueño de la academia de Málaga, donde según la policía se vendieron la mayor parte de los títulos falsos, ya había sido investigado en 1995 por el mismo motivo. El grupo de fraudes de la Policía Nacional detuvo a un médico impostor que aseguraba que curaba el cáncer y ejercía con un título de medicina supuestamente proporcionado por José Lozano Márquez.

La actuación policial en Málaga por esta nueva operación arrancó hace unos seis meses con la detención de Lozano y el registro de su centro de formación, en el que no hay aulas. Continuó con un registro en una clínica de estética de Fuengirola, la detención de la "doctora en estética" que lo regentaba y de dos quiromasajistas que también trabajaban sin tener la formación adecuada. Sanidad cerró la clínica de estética de Fuengirola, pero el centro de formación sigue abierto. El abogado de Lozano, José María Ramírez, aseguró ayer que su cliente "imparte cursos de medicina alternativa, que no son homologables, desde hace unos 20 años" y que lo hace de forma "lícita". "Sus datos bancarios demuestran que no ha recibido pagos de 18.000 euros por convalidaciones de títulos. No he visto esa cifra ni sumando ingresos", mantuvo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2008