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Uno de cada 10 fármacos es falso

La mayoría se fabrica en China, se vende en la Red y se remite por correo

Dos laboratorios desmantelados, 1,8 millones de dosis de anabolizantes y hormonas de crecimiento interceptadas, y 18 detenidos en siete provincias son los resultados de la Operación Universo, una de las más importantes de la Guardia Civil en 2007. Es sólo el dato más cercano del tráfico de medicamentos falsos, de graves consecuencias para la salud. En 1998 fallecieron 89 niños en Haití por un jarabe adulterado, y en Nigeria murieron 2.500 personas por la inoculación de vacunas falsas de meningitis. La falsificación de medicamentos es un negocio en auge que representa el 10% del volumen mundial de medicamentos -menos del 1% en los países desarrollados, y más del 40% en los menos desarrollados- valorado en 45.000 millones de euros.

Es raro hallar drogas fraudulentas en el canal legal de distribución de la UE

El negocio de los remedios pirateados asciende a 45.000 millones

En los países desarrollados se venden más los medicamentos relacionados con el bienestar, la obesidad, la alopecia y la disfunción eréctil, anabolizantes hormonales y productos milagro; en los menos desarrollados, los más falsificados son tratamientos contra dolencias como la malaria, el cáncer y las enfermedades infecciosas. La mayoría se produce en China, se compra por Internet y se remite por correo o mensajería, lo cual dificulta su incautación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un medicamento falsificado es aquel que está etiquetado indebidamente de forma deliberada o fraudulenta en cuanto a su identidad o fuente. Puede ser de marca o genérico, y la falsificación puede consistir en alterar la composición o incluso no contener ningún principio activo. A principios de 2006, en Holanda se confiscaron cápsulas de oseltamivir (Tamiflu) que no lo tenían.

En España es ilegal comprar medicamentos por Internet, pero la Red permite a los compradores mantener el anonimato, y a los falsificadores obtener unos beneficios astronómicos, publicitarse y esquivar la ley en muchas ocasiones. José Rodríguez Fuentes, inspector jefe del Grupo Antipiratería de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial, explica que "las páginas más habituales son las que venden medicamentos originales de forma ilícita o medicamentos con otra finalidad terapéutica. Otras dicen que venden medicamentos y luego lo que hacen es canalizar la compra. Sirven de escaparate a las farmacias online". Un estudio de la Alianza Europea para el Acceso de Medicamentos Seguros de 2008 revela que más del 95% de las farmacias virtuales investigadas opera de forma ilegal, y que el 94% no cuenta con un farmacéutico identificable.

En España, el Código Penal castiga la falsificación de medicamentos con entre tres meses y cuatro años y medio de prisión, y una multa máxima de 220.000 euros. Por vía administrativa, la Ley de Uso Racional del Medicamento, de julio de 2006, penaliza la falsificación con 600.000 a un millón de euros, o el quíntuple del valor de las sustancias requeridas. Para Ricardo Rodríguez, magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, no tiene sentido que la vía penal sea más beneficiosa para el falsificador que la administrativa: "Sería interesante que la pena por falsificación de medicamentos se equiparara a la de las drogas duras y se agravara hasta los nueve años".

En la UE es raro encontrar medicamentos falsos en el canal legal de distribución, y en España en el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos no conocen ninguno. "Nuestro Sistema Nacional de Salud es lo bastante eficiente y eficaz como para que sea prácticamente imposible la falsificación. Desde la producción a la comercialización, todo son garantías, y lo demás es frivolidad", advierte su presidente, Pedro Capilla.

Los próximos meses van a ser clave para armonizar algunos de los puntos que hoy se demandan. A finales de octubre se reúne en Nigeria el grupo de trabajo de Infraestructura Reguladora y Legislativa de la Agrupación Médica Internacional de Medicamentos Falsificados (IMPACT, en sus siglas en inglés; www.who.int/impact/en), una entidad de la OMS creada en 2006 para fomentar la coordinación entre los países y frenar la producción, el comercio y la venta de medicinas falsas.

En torno a estas fechas, la Comisión Europea presentará un paquete de propuestas legislativas sobre mercado farmacéutico y farmacovigilancia, que incluirán, entre otras, la Estrategia de medicamentos falsos y de información a pacientes. Por su parte, España trabaja desde octubre de 2007 en la Estrategia nacional frente a los medicamentos falsificados.

Anfetamina en vez de Viagra

David Shore, director adjunto y responsable de Seguridad Global para Europa, Oriente Próximo y África de la farmacéutica Pfizer, conoce muy bien los trucos y habilidades de los falsificadores de medicamentos. Lleva tres años trabajando en esta compañía, pero los 20 anteriores lo hizo en Scotland Yard, donde trabajó en distintos departamentos del crimen organizado.

Ahora tiene bajo su responsabilidad evitar, entre otras, la falsificación de uno de los fármacos más copiados y lucrativos, como es sildenafilo o Viagra, indicado para la disfunción eréctil en pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares o paraplejia.

Según sus datos, por cada pastilla original hay una falsificada. "El objetivo en el departamento es prevenir, detectar e investigar las posibles falsificaciones. Nuestro trabajo se basa, por una parte, en acciones proactivas. A partir de la observación, la vigilancia de las páginas web, se contacta con las cámaras de comercio, la policía o la aduana, y una vez que disponemos de los datos los presentamos a la autoridad correspondiente si procede. También actuamos de forma reactiva, a partir de la demanda", explica.

Shore recuerda entre las incautaciones más llamativas una de sildenafilo en la que unos comprimidos tenían una dosis tres veces superior a la correspondiente y otros contenían anfetaminas o éxtasis. En otra, esta vez con atorvastatina (un fármaco para el colesterol), se incautaron de 19.400 kilos de comprimidos en el aeropuerto de Heathrow, de Londres. Esta vez había ocho productos de cinco compañías diferentes, siete de ellos falsos y uno verdadero. "La falsificación de medicamentos no es sólo un problema de Pfizer, sino que afecta a todas las compañías farmacéuticas, a las administraciones y otras entidades, y es una amenaza para la vida humana", insiste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de septiembre de 2008

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