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Cosa de dos

Discursos

El 13 de mayo de 1940, mientras los ejércitos de Hitler iniciaban la devastación de Europa y preparaban la invasión del Reino Unido, Winston Churchill se estrenó como primer ministro ante la Cámara de los Comunes. Su memorable discurso entusiasmó a una población desmoralizada: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy", proclamó, "no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas".

El 19 de noviembre de 1862, el presidente Abraham Lincoln se alzó ante el campo de batalla de Gettysburg y pronunció su más célebre discurso, dirigido a honrar a los muertos de la guerra civil y la reconciliación entre bandos. Las primeras palabras son inolvidables: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy, no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas".

El 11 de febrero del año 49 antes de nuestra era, Julio César cruzó el río Rubicón, que separaba la Galia de Italia, e inició una guerra civil. Sus palabras quedaron para la posteridad: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy, no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas".

Tras el asesinato de Julio César, su amigo Marco Antonio pronunció un discurso fúnebre ante el cadáver. Sus palabras destruyeron la conspiración, condenaron a los asesinos de César y son consideradas, aún hoy, una cumbre de la oratoria: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy, no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas".

No menos célebres son las palabras con que Napoleón arengó a sus tropas, antes de una batalla, a la sombra de las pirámides: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy, no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas".

Cuando no hay margen de maniobra, cuando la situación es difícil, o incluso crítica, las palabras de un líder resultan esenciales. José Luis Rodríguez Zapatero compareció ayer ante el Congreso para hablar de la crisis económica más grave en muchos años. Una frase pasará a la historia: "No esperen nuevos anuncios de propuestas en el día de hoy, no tiene sentido improvisar y aprobar todos los días nuevas medidas". Insuperable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2008