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Vila-Matas juega con lo real en 'Dietario voluble'

Sí, el libro pasa por ser un diario y además lleva por título Dietario voluble (Anagrama), pero atención al adjetivo y, sobre todo, al autor, Enrique Vila-Matas. Así que a olvidarse de saber a ciencia cierta algo más sobre la vida del escritor más huidizo y raro de las letras españolas o de leer un cuaderno de bitácora vital al uso.

"Ahora ya es imposible saber quién soy, la literatura ha ocultado a la persona", admite el padre de Doctor Pasavento. "Puede dar la impresión de que aquí estoy más que en otros libros, pero es lo contrario de un striptease; hablo más de los otros que de mí", aclara.

El prestidigitador ha perfeccionado su truco: "la ficción, el ensayo y la biografía se mezclan, está todo borrado, los géneros se suceden como estados de ánimo, por eso es voluble: está armado de fragmentos que son comentarios del mundo y eso es infinito". Vila-Matas puro. ¿Una muestra? En el libro explica el colapso físico que casi le llevó a la muerte en mayo de 2006. O sea, pura realidad. Pero si un fan se fija (el autor, honesto, avisa con nota al pie) verá que, casi con las mismas palabras, está en el relato Porque ella no lo pidió, de su Exploradores del abismo. O sea, pura ficción.

Origen periodístico

Dietario voluble (que abarca de diciembre de 2005 a abril de 2008) tiene como base los artículos que publica los domingos Vila-Matas en la edición catalana de este diario. Pero están "cortados, manipulados y con fragmentos inéditos", confiesa, y estructurados a partir de ítems sutilmente enlazados. La otra plataforma es un diario real que arrancó en 1985 -"muy funcional, por si la policía me busca", lanza impertérrito- y que le evoca el que hizo en 1963, con 15 años. "En esa época tenía obsesión por las matemáticas y los números... entonces sí me parecía a Kafka", lamenta.

Los diarios de Gide, Pavese y Kafka están entre los referentes al afrontar un texto que, por estilo y referencias, es literatura pura: hablando de moscas, por ejemplo, cita cinco autores distintos ("bueno, alguna es inventada", filtra).

Como Vila-Matas, que ya está con novela nueva, se declara "incapaz de ser cínico del todo", aspectos suyos parecen reales: le va Van Morrison; no suele tener libros en la mesita de noche y no le gusta esa Barcelona turistizada. Y aplica una táctica ante el enemigo: ignorarle y, cuando ya se bate en retirada hastiado, perseguirle y atacarle. "Despiadadamente". Pero igual es ficción. O no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2008