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La política de Chávez congela las inversiones gallegas en Venezuela

Las exportaciones desde Galicia al país latinoamericano baten récords

Comerciar, mucho. Invertir, ni un euro. Esa parece ser la consigna que han asumido las empresas gallegas, que aplican al dedillo en su estrategia internacional cuando toca tratar con Venezuela. Los nuevos planes de nacionalización del presidente Hugo Chávez, que se han saldado con la compra de una filial del Banco Santander y el anuncio de intervención de la cementera mexicana Cemex, vienen a dar la razón a los empresarios gallegos, que decidieron ya hace tiempo dejar de apostar por sus inversiones en el país latinoamericano.

Entre los proyectos pendientes están las 30 embarcaciones de Rodman

Inditex está en el grupo de los que siguen apostando por invertir

Calvo ha reorientado hacia Brasil la mayoría de sus inversiones

Comar, la empresa coruñesa del sector del juego, también ha dejado el país

De hecho, y según datos del Ministerio de Industria, durante los tres primeros meses del 2008 han sido nulas las inversiones de capital gallego en Venezuela, que se mantienen congeladas desde hace tres años, cuando se rompió una tendencia de constante crecimiento.

Desde el 2005, Brasil y Chile han sido los destinos favoritos de las empresas gallegas en el cono sur, mientras que la inversión gallega en México se consolidó el año pasado por encima de 22 millones de euros, según los datos del ministerio. Tras nueve años en el poder, Hugo Chávez, a golpe de polémicas decisiones en un marco de inestabilidad política constante, ha ido alejando las inversiones gallegas de Venezuela, que tocaron techo entre el 2002 y 2003, bienio en el que la suma de los proyectos en los que se embarcó el capital autóctono ascendió a 21,7 millones de euros.

Entre las empresas gallegas instaladas en Venezuela, además de oficinas de representación de entidades como Banco Simeón (Grupo Caixa Geral) o Caixanova, destacan filiales de compañías como Ferroatlántica, a través de Ferroven, o la red comercial de Inditex. Pero en esa nómina también ha habido sonoras bajas en los últimos años. Es el caso de la conservera Calvo, cuya presencia en Venezuela se remontaba a 1981 a través una planta de procesado en la localidad de Guanta. La empresa abandonó el proyecto hace dos años.

Fuentes de la conservera señalan que gran parte de las inversiones destinadas antes a Venezuela se reorientan ahora hacia mercados como Brasil, donde controla la marca Gomes da Costa, dedicada a la comercialización de conservas de atún y sardinas, después de haber llevado a cabo un proceso de inversiones para levantar una fábrica de embalajes en Itajaí, en el Estado de Santa Catarina, al sur del país. El Salvador, sobre todo por las ventajas arancelarias que ofrece para acceder a mercados como el estadounidense, señalan las mismas fuentes, también es otro de los países latinoamericanos por los que apuesta la conservera gallega.

Comar, la empresa del juego con sede en A Coruña que controla más de una treintena de casinos repartidos por el mundo, también decidió dejar Venezuela, donde tenía un establecimiento, en lo que semeja más un proceso de constantes desinversiones de la empresa gallega en dicho país.

Entre los que siguen apostando por el mercado venezolano figura la multinacional Inditex, que a junio de este año contaba con 21 tiendas en Venezuela (nueve de la cadena Zara, otras nueve de Bershka y tres de Pull and Bear). El grupo textil gallego llegó a un acuerdo el año pasado con la corporación Phoenix World Trading para traspasarle todos sus locales en régimen de franquicia, aplicando un modelo de negocio, basado en proyectos conjuntos con socios locales, que suele desarrollar en América Latina. Inditex está implantada en Venezuela desde 1998.

Entre los proyectos pendientes de empresas gallegas en dicho país se encuentra el contrato firmado con el Gobierno bolivariano por el astillero vigués Rodman para construir 30 embarcaciones, sobre todo patrulleras, cuyo importe supera los 150 millones de euros.

Frente a las nulas inversiones, la balanza comercial gallega con Venezuela sigue una senda de crecimiento en cuanto a las exportaciones, hasta contabilizar más de 50 millones de euros al cierre del 2007, frente a unas ventas de 39,3 un año antes. Sin embargo, debido a la compra de productos petrolíferos, destinados sobre todo a la refinería coruñesa de Repsol, el saldo es históricamente negativo para Galicia. En relación con las cifras de 2004, en sólo tres años, las ventas gallegas a dicho país se duplicaron.

Tras los nuevos tics nacionalizadores de Chávez, que se vienen a sumar al conflicto diplomático desatado con el Gobierno de Rodríguez Zapatero y la Casa Real el año pasado en la Cumbre Iberoamericana de Chile, son ahora informes del Banco de España los que alertan de la situación de inestabilidad e inseguridad jurídica de Venezuela. De acuerdo con un estudio del instituto emisor, que traza un mapa de la exposición internacional de la economía española, en América Latina se suman a este país otros como Nicaragua y Argentina, aunque por causas diferentes.

Adolfo Domínguez esquiva el reducto bolivariano

"Es un gran mercado de consumo, actualmente quizá el mejor de todo el continente en cuanto a crecimiento, pero la inseguridad jurídica hace replantearse cualquier proyecto de inversión allí". El análisis corresponde al equipo de Adolfo Domínguez, grupo embarcado en un plan de expansión internacional que tiene su epicentro en el mercado suramericano, pero que de momento no pasa por Venezuela. "Sólo nos plantearíamos tocar ese mercado con una franquicia, sin asumir un riesgo real efectivo", aclaran las mismas fuentes. "Pase lo que pase, no se nos ocurriría invertir directamente en Venezuela".

Actualmente, la presencia del grupo textil en América Latina pasa por Guatemala, Puerto Rico, Panamá, Chile y Argentina, donde tiene tiendas propias o franquiciadas. En el primer trimestre de este año el grupo contaba con un total de 539 tiendas, 429 en España y el resto, en el extranjero, destacando los mercados europeos, con 33 puntos de venta, y Japón, con 31 establecimientos.

La contracción del consumo ha castigado a la compañía textil, cuyo valor en Bolsa se ha resentido, especialmente tras anunciar que el ritmo de aperturas se iba a ralentizar.

Sin Venezuela en el horizonte, el grupo textil orensano se muestra cauto sobre sus planes de crecimiento. De acuerdo con las cuentas enviadas a la CNMV, los resultados netos consolidados del trimestre que arranca el 1 de marzo y finaliza el 31 de mayo (la compañía ha modificado su ejercicio fiscal, como hace Inditex) ascendieron a 1,13 millones, lo que representa un descenso del 72,6% con respecto al mismo período del 2007. El beneficio atribuible a la matriz fue de 1,22 millones, frente a 4,17 millones en el mismo trimestre del año pasado.

En Adolfo Domínguez van a ser "prudentes en el proceso de expansión que habíamos previsto", por lo que aplicarán "un ritmo más pausado" en su desarrollo. De acuerdo con este reajuste, los nuevos planes prevén la apertura de 88 puntos de venta este año, la mayoría en España. De ellos, cerca de 70 son córners en centros El Corte Inglés y otras 11 tiendas de gran formato en el mercado local, a los que se sumarán siete establecimientos en América Latina, donde el grupo "sigue negociando nuevas operaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de agosto de 2008

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