ETA siembra el desconcierto en la Costa del Sol con tres pequeñas bombas

Los atentados obligaron a desalojar varias playas y provocaron grandes atascos

La banda terrorista ETA irrumpió ayer de nuevo en la Costa del Sol, donde colocó tres artefactos explosivos cerca de las playas que no causaron daños personales ni materiales significativos, pero que sembraron el desconcierto en una de las principales zonas turísticas del país. Lo hizo en un día de movimientos masivos, último del puente del 15 de agosto y en plena feria de Málaga.

Es la segunda acción de la banda en la misma zona en apenas 20 días

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Los artefactos eran similares al que estalló el pasado 29 de julio en una playa de Torremolinos, con poca carga explosiva, aunque, a diferencia de lo ocurrido en aquella ocasión, esta vez sí hubo aviso previo de los terroristas. Por la composición de la carga explosiva, las bombas no estaban diseñadas para causar grandes estragos sino para perturbar la tranquilidad de un domingo de agosto. La acción de ETA obligó al desalojo de playas y viviendas, y provocó atascos kilométricos de tráfico y que algunos viajeros perdieran sus vuelos en el aeropuerto de Málaga.

Dos artefactos explotaron en la playa de Guadalmar, en Málaga, sobre la una de la tarde y en Puerto Marina, el puerto deportivo de Benalmádena, dos horas más tarde. A las 17.00, la policía desactivó una tercera carga explosiva localizada en una zona de erial junto a la desembocadura del Guadalhorce, cerca de la carretera A-7 y del Palacio de los Deportes José María Martín Carpena.

A las once de la mañana, los bomberos de Benalmádena habían recibido una llamada de teléfono de alguien que, en nombre de ETA, informó de la colocación de tres explosivos en la playa de Guadalmar, un punto indeterminado de la A-7 entre Málaga y Torremolinos y Puerto Marina. Añadió que estaban programadas para explotar antes de las tres de la tarde.

En Málaga se desalojaron las playas de Guadalmar y las otras dos próximas a la desembocadura del Guadalhorce, Sacaba y Los Álamos. En Benalmádena la operación fue más complicada, porque hubo que desalojar los comercios y bares de Puerto Marina, las casi 400 viviendas del recinto y las playas de Malapesquera y Fuente de la Salud. Entre 10.000 y 15.000 personas, según datos de la Policía Local.

Sobre las 13.00 estalló el primer artefacto. Estaba colocado en un montículo de un arenal, entre la playa y una explanada usada para aparcar, a unos 100 metros del hotel Tryp Guadalmar, que no fue desalojado. La explosión apenas dejó huella.

Tampoco la policía logró encontrar el artefacto de Puerto Marina antes de que explotara, al filo de las 15.00. Provocó un gran estruendo oído en varios kilómetros a la redonda que hizo temer por efectos mayores. El artefacto había sido situado junto a unos contenedores en una zona de aparcamientos en la parte trasera a la zona comercial del puerto. La explosión arrancó la tapa de una alcantarilla, que impactó sobre un vehículo. El lugar está muy próximo, apenas unos 300 metros, al arroyo donde estalló un explosivo de similares características el pasado 29 de julio.

Durante varias horas permaneció cortado al tráfico el tramo de la antigua N-340 entre Málaga y Torremolinos, lo que agravó los atascos que habitualmente se producen en las rondas de Málaga. También estuvo cortado el acceso al aeropuerto. Fuentes de AENA informaron de que el tráfico aéreo no se vio alterado, aunque se produjeron algunos retrasos. Sí hubo viajeros que, al quedar atrapado en los atascos, perdieron sus vuelos.

Pese a que se trata de la segunda acción de ETA en apenas 20 días en la Costa del Sol, el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, insistió en que no hay indicios ni información de que la banda terrorista cuente con infraestructura en la zona. Sí admitió que la autoría de estos atentados puede corresponder al mismo comando. El 29 de julio, la policía encontró en un vertedero de Torremolinos una pistola y explosivos que supuestamente eran para una entrega entre terroristas.

Una de las componentes del comando Vizcaya desarticulado el mes pasado, Libe Aguirre, fue detenida en Fuengirola, aunque entonces se informó de que estaba pasando unos días en la Costa del Sol. En aquella operación la policía encontró indicios evidentes de que la costa andaluza era uno de los objetivos de la campaña de verano de ETA, al hallar diversos planos, mapas e información de la Costa del Sol y Huelva.

Sobre las seis de la tarde de ayer, la situación se había normalizado en las playas y las carreteras de la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de agosto de 2008.

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