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España no encuentra aliados para proteger a los atuneros en Somalia

El ministro francés de Defensa dice que ambos países no pueden hacerlo solos

España no ha logrado todavía componer una fuerza naval para proteger de los piratas a los pesqueros que faenan frente a las costas de Somalia y evitar secuestros como el que sufrió a finales de abril el atunero vasco Playa de Bakio. Y no hay tiempo ya para que lo consiga antes de que concluya la actual campaña pesquera, a finales de octubre.

El dispositivo no estará listo antes de que acabe la actual campaña de pesca

La ministra de Defensa, Carme Chacón, aseguró ayer que España trabaja para que la flota se despliegue "lo antes posible", pero su homólogo francés, Hervé Morin, admitió que tres meses (el tiempo que resta de campaña del atún) "es un período corto en la escala de las decisiones internacionales. Decir lo contrario sería mentir", advirtió.

Morin descartó también que España y Francia puedan, por sí solas, lanzar una operación "tan compleja en una zona colosal". Tras ironizar sobre la posibilidad de que la Armada española duplique en poco tiempo su actual tamaño, agregó: "Tiene que ser una fuerza militar multinacional a la fuerza. No podemos ser sólo dos. No es falta de voluntad, es falta de capacidad".

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE han encargado a su Comité Militar el estudio de dos alternativas. La primera, que requeriría un mínimo de seis meses, es el lanzamiento de una misión PESD (Política Europea de Seguridad y Defensa), lo que supone que debería ser aprobada por unanimidad y tendría un mando y control operativo únicos y una dirección política y financiación común. La segunda consiste en establecer un mecanismo de coordinación entre los países que voluntariamente acepten participar.

Aunque no hay precedentes de esta última fórmula, se estima que su puesta en práctica sería mucho más rápida y por eso el Comité Militar ha recibido orden de darle prioridad. Con todo, su estudio no estará listo hasta septiembre, demasiado tarde para los más de 20 atuneros españoles que faenan en el Índico.

El principal problema es la falta de países dispuestos a participar en la operación. En su comparecencia ante el Congreso del pasado 22 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró que "se requeriría un buque de mando, otros tres o cuatro buques más, un buque de apoyo, al menos dos aviones de patrulla marítima y elementos de abordaje". La zona más peligrosa tiene una extensión aproximada de 2.000 millas (unos 3.700 kilómetros) y los pesqueros tienden a faenar muy alejados unos de otros.

En aquella misma comparecencia, Moratinos aseguró que España estaba dispuesta a tomar el mando rotativo de dicha fuerza y admitió la necesidad de actuar "rápido, porque sabemos que entre julio y octubre es el período en el que nuestra flota se despliega con mayor interés".

La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, fue aún más lejos y se comprometió a informar "antes del 25 junio [...], sobre cómo queda estructurado definitivamente este mecanismo de protección que se está diseñando".

España consiguió que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobase, el 2 de junio, una resolución que autoriza a "entrar en las aguas territoriales de Somalia y a usar todos los medios necesarios para reprimir los actos de piratería", siempre en cooperación con el llamado Gobierno de Transición de Somalia.

Dos meses después de aprobarse esta resolución, que tiene seis meses de vigencia, aún no se sabe cuándo se aplicará. España y Francia son los únicos países europeos cuyas flotas pesqueras tienen una presencia significativa en los caladeros somalíes. Otros países no europeos que también faenan en la zona (como Corea o Japón) contratan compañías privadas de seguridad y no están interesados en un dispositivo militar. La esperanza, según las fuentes consultadas, es que Italia se sume a la operación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de julio de 2008