La UE se escuda en las competencias estatales para no investigar a París

Los Verdes exigen transparencia y reclaman explicaciones a la Comisión

La Comisión Europea descartó ayer enviar inspectores a las instalaciones nucleares de Tricastin y Roman-sur-Isère (Francia), donde se han registrado fugas radiactivas, por considerar que se trataba de incidentes de "escasa importancia". Dominique Ristori, director general adjunto de Energía, responsable de energía nuclear de la Comisión Europea, restó importancia a los incidentes.

"He estado en contacto desde el primer momento con las autoridades francesas", precisó Ristori, "y me explicaron que no se habían producido riesgos". "La Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) ha divulgando comunicados durante todo el día explicando detalladamente lo sucedido", añadió.

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La ASN, entidad responsable de la seguridad nuclear en Francia, emitió un comunicado en el que indica que el incidente había sido del nivel 1, el más bajo de la escala INES (Internacional Nuclear Event Scale), adoptada por la Agencia Internacional de la Energía Atómica, (IAEA). La escala INES, similar a la escala Richter, que se emplea para medir la intensidad de los terremotos, va desde el nivel 0 al 7. El nivel 1 indica que ha habido una "anomalía que supera el régimen operativo autorizado". El nivel 7 refleja la existencia de un "accidente mayor con efectos para la salud y el medio ambiente".

El incidente de abril en Eslovenia en la central de Krsko fue clasificado en el nivel 0. En lo que va de año, el accidente más grave, de nivel 3, fue en Toulouse, pero no en una central, sino que lo sufrió un trabajador en su centro de trabajo por una sobreexposición a radiaciones. Tras la fuga descubierta en Ascó (Tarragona) en abril, que fue del nivel 2 (incidente con fallos significativos en la seguridad de las instalaciones), la Comisión envió inspectores a la central, que efectuaron un informe.

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El portavoz de Energía de la Comisión Europea, Ferran Tarradellas, explicó que tras haber recibido y examinado la información remitida por las autoridades francesas, los expertos del Ejecutivo comunitario habían concluido que se trataba de un "incidente muy pequeño de muy poca importancia".

La seguridad de las centrales nucleares es responsabilidad de los Estados miembros y no de la Comisión Europea, según precisó Tarradellas. Las autoridades de París estimaron que dada la escasa importancia del caso no era necesario ponerlo en conocimiento del sistema de intercambio de información urgente de la Unión, ECURIE, creado para poner en conocimiento de todos los Estados miembros los incidentes ocurridos. La Comisión además tiene información directa de las autoridades nacionales.

En relación con los hechos, el Grupo de los Verdes del Parlamento Europeo ha presentado una pregunta a la Comisión para que explique las consecuencias para la salud de los ciudadanos del accidente ocurrido en Tricastin el 7 de julio. Rebecca Harms, vicepresidenta del grupo, considera que "se han cometido errores, especialmente por parte del grupo Areva, y que es crucial dar toda la transparencia sobre las consecuencias".

La pregunta relata que "un líquido que contenía alrededor de 74 kilos de uranio se derramó". El texto añade que "en los alrededores del lugar, todavía 10 días después del accidente, la utilización del agua permanece prohibida". Según la eurodiputada, se han encontrado "concentraciones de uranio elevadas".

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