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Reportaje:

Agricultura de precisión desde el cielo

España pone en órbita su primer satélite privado de observación de la Tierra - 'Deimos I' recabará información para los sectores agrario y medioambiental

Gilford (Reino Unido)

La investigación espacial sigue siendo, en muchos aspectos, una actividad experimental y de pioneros. Pero tiene cada vez más aplicaciones en la vida cotidiana. Un caso obvio son las telecomunicaciones. Y otro, menos evidente, la observación de la Tierra con pequeños satélites de teledetección, tecnológicamente avanzados, a la que ahora se suma el sector privado español. El nuevo observador espacial se llama Deimos I. Fue presentado ayer en Gilford por el astronauta Pedro Duque, y la empresa que dirige, Deimos Imaging, lo dedicará a ofrecer servicios comerciales, sobre todo para los sectores agrario y medioambiental.

"Podremos fotografiar todo el territorio de España una vez por semana, y esto es muy útil en cualquier aplicación que exija un seguimiento con imágenes periódicas", explicó en Gilford Pedro Duque, astronauta en excedencia de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Los satélites tradicionales de observación de la Tierra tardan meses en poder cubrir el territorio completo de un país; Deimos I puede barrerlo con su cámara dos veces por semana.

Un misil soviético pondrá en órbita en diciembre el nuevo 'observador espacial'

El satélite está casi terminado en la fábrica SST, en la Universidad de Surrey (Gilford, Reino Unido), donde se practican las últimas pruebas. Pero no será hasta diciembre cuando se ponga en órbita en un misil balístico soviético, reconvertido en lanzador espacial civil.

Los pequeños observadores espaciales como Deimos I toman imágenes que aportan información muy útil para múltiples aplicaciones. Desde controlar el abono que necesitan los campos de cultivo, a vigilar la deforestación o el riesgo de incendio en una finca, estimar las reservas de agua en una zona a partir de la extensión de nieves invernales o contribuir al desarrollo urbanístico.

Miguel Belló Mora, director de la empresa madre Deimos Space y diseñador del nuevo satélite, hizo hincapié en las aplicaciones de vigilancia y protección medioambiental del nuevo satélite, pero también en las agrícolas: "Con este tipo de información, se puede hacer agricultura de precisión. La cámara toma imágenes en visible pero también en infrarrojo, que es una longitud de onda muy interesante para estudiar la función clorofílica". El objeto más pequeño que podrá ver el satélite es de 20 metros.

Duque, que se ha encargado del seguimiento del desarrollo y construcción del Deimos I, mostró ayer con orgullo el artefacto compacto y "tan avanzado electrónicamente". Pesa cien kilos y es un cubo de 60 - 60 - 60 centímetros cuyas paredes son los propios paneles solares. Estará en órbita polar alrededor de la Tierra, a una altura de 680 kilómetros sobre la superficie, y dará una vuelta completa al planeta cada hora y media. El centro de control está ya listo en Valladolid.

El Deimos I forma parte de un consorcio internacional, Constelación de Vigilancia de Desastres (CMC), integrado por siete satélites del mismo tipo de diferentes países, tres de los cuales están ya operativos.

El objetivo, más allá de aunar esfuerzos en caso de emergencias, como inundaciones o terremotos, es trabajar en conjunto con el cruce de datos. Deimos Imaging, que cuenta con una aportación para desarrollo de I+D de la Junta de Castilla y León, no sólo suministrará las imágenes a los usuarios, sino que pondrá a su alcance información perfectamente elaborada, detallada y fácil de usar, explicó ayer en Surrey José Luis Casanova, responsable del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Valladolid, participante en el proyecto. "Podemos combinar los datos de este satélite con los registros de otros y ampliar las aplicaciones, por ejemplo, para ayuda a la pesca, pero nuestro objetivo es dar al usuario información útil que no tenga que procesar: si lo que nos piden es controlar una zona de cultivo, vamos a indicar qué zonas concretas de un campo hay que regar, cuándo e incluso cuánta agua hace falta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de julio de 2008